Credito: David Ocón inaugura su exposición el próximo lunes 12, a las 7:00 p.m., en la Sala Lizandro Chávez Alfaro, de la Universidad Centroamericana. LA PRENSA/G. MIRANDA

Siluetas del conflicto

La idea de preparar esta exposición con 18 pinturas surge de las lecturas de las novelas El pintor de batallas escrita por Arturo Pérez Reverte, y de Soldados de Salamina , de Javier Cercas, afirma David Ocón.

Arnulfo Agüero

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Desde su experiencia de pintor, Ocón logra conjugar con suma maestría el discurso expresivo de la denuncia, su intención como dice una nota escrita en su catálogo, “es rescatar algo a través del lenguaje plástico personal susceptible de mayor permanencia en la memoria”. En ella vemos su lista de seres anónimos que se multiplican sin rostros, sin vestuarios, sin nacionalidades. Para el pintor este es su museo del horror humano, el gran suceso, la nota roja, el crimen, la insensibilidad política y social, propia de la información del día a día, de lo efímero y repetitivo de la violencia que hace historia.

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La idea de preparar esta exposición con 18 pinturas surge de las lecturas de las novelas El pintor de batallas escrita por Arturo Pérez Reverte, y de Soldados de Salamina , de Javier Cercas, afirma David Ocón.

Para construir esta muestra, Escenarios, partió de las imágenes reales tomadas por fotógrafos en las recientes guerras de Libia, Túnez, y Nicaragua. “Me gustaron las fotos tomadas en el peligro, donde sin sentido del arte y creación el fotógrafo dispara y fija la realidad”, dice el artista.

Estas imágenes de violencia y destrucción de nuestro entorno lo llevaron,  desde el arte pictórico, a darle un valor agregado. Según él, está haciendo lo contrario que hacen los “artistas chaolines”, que menosprecian la pintura y se van por el discurso tecnológico.

En su caso, ir en contra de estos proyectos tecnológicos ha sido fabuloso, porque ha experimentado con óleo partiendo de las historias de las fotografías, dándole así un lugar digno a la pintura, porque esta nadie la está matando.

Sobre el abordaje de sus obras, de dramas y denuncias, dijo que estas se alejan plásticamente del tremendismo y nota roja, no quiere decir que no sea válido, al respecto recordó una obra histórica como es el tríptico de La batalla de San Romano , de Paolo Ucello. Obra trabajada estéticamente, y con la técnica de temple al huevo sobre tabla.

Unas pintadas al óleo, realizadas el año pasado, reúne esta interesante serie que ha alimentado sus composiciones de las imágenes noticiosas que despliegan las cadenas y diarios en sus primeras planas de la información nacional e internacional.

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