Lucydalia Baca Castellón
Al recorrer las calles de cualquier ciudad del país cada vez es más difícil encontrar anuncios de “se vende” o “se alquila” donde el propietario del sitio sea el que negocie cara a cara con el cliente la oferta. Ahora es más frecuente que esta transacción sea intermediada por empresas de bienes y raíces.
Y no es que las empresas dedicadas a este negocio se acaben de inventar, pero en el país han tenido un auge en los últimos años por el dinamismo de la construcción privada y por la Ley 602, Ley de Correduría de Bienes Raíces de Nicaragua, que fue aprobada en mayo del 2007.
Ese contexto ha propiciado el nacimiento de nuevas empresas dedicadas a este negocio y la formalización, aunque todavía incipiente, de las existentes. La Ley también contempla la integración de una Comisión Técnica de Bienes Raíces (CTBR) que debe estar adscrita al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific). Además, desde 1997 existe la Cámara Nicaragüense de Corredores de Bienes Raíces (Canibir) que actualmente posee 35 empresas afiliadas.
La lenta formalización de empresas de este tipo es precisamente la razón por la que, a criterio de especialistas, es “imposible” cuantificar los montos que mueve el sector y las cifras exactas de su crecimiento.
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Dicho reglamento establece que para recibir la licencia para ejercer la correduría de bienes raíces los aspirantes deben someterse a un examen sobre conocimientos básicos en materia de derecho registral, tributario y de contratos, leyes urbanísticas, medioambientales, catastrales y de financiamiento.
El costo de la licencia no es superior a los mil córdobas. La Comisión Técnica de Bienes Raíces es la encargada de suspenderla, cuando a través de un trámite administrativo determine que el portador incurrió en alguna de las prohibiciones establecidas en la Ley.
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Norman Bonilla, asesor de ventas de Discover Real State, sostiene que la actividad formal del sector es relativamente joven, ya que hasta hace poco se manejaba como un negocio “familiar” que se rectoraba desde el propio hogar. Sin embargo, han comenzado a instalarse empresas con visión corporativa que buscan mejorar la atención al cliente.
Julio César Lacayo, vicegerente de Aurora Bienes Raíces, señala, sin precisar cifras, que en el 2012 el mercado de bienes raíces ha tenido un crecimiento superior al alcanzado en el 2011, cuando la actividad fue más lenta porque no hubo tanta demanda de propiedades, especialmente de terrenos y edificios para oficinas o espacios comerciales y residenciales, como la que se ha registrado durante este año.
LAS RAZONES DEL CRECIMIENTO
Lacayo atribuye este dinamismo a la reducción que se registró en las tasas de interés de los créditos hipotecarios. “Las tasas actuales han ayudado a cultivar un mejor mercado, especialmente en el ámbito de residencias”.
Además coincide con Bonilla en que actualmente la venta y el alquiler de viviendas es la actividad más dinámica del sector, empujada también por el auge de la construcción de viviendas.
“Las repercusiones han sido positivas, ya que eso nos ha permitido ampliar la gama de opciones que ofrecemos a los clientes. La demanda de estas nuevas construcciones tiene que ver con el precio, la ubicación y los servicios adicionales que ofrecen las urbanizaciones como seguridad, parqueo y otros”, explica Bonilla.
En el caso de Discover Real State, este ofrece su servicios mayoritariamente a inversionistas que se establecerán en el país y que además de espacios para negocios y oficinas requieren una propiedad para habitar. “En este segmento del mercado la demanda se mueve en torno a casas que cuestan entre 30,000 y 100,000 dólares”, precisa Bonilla.
INCIDE PUBLICIDAD
Lacayo, por su parte, cree que la inversión en publicidad que hacen algunas empresas para dar a conocer sus servicios también está rindiendo sus frutos. Él, sin embargo, prefiere esperar un poco para cuantificar los efectos que provocará al sector el auge de la construcción, especialmente el área de edificios para oficinas y espacios comerciales.
En cuanto a los precios de los alquileres los corredores aseguran que esto es muy amplio y depende de la ubicación de la propiedad, el tamaño, comodidades que ofrezca y los servicios adicionales que la ubicación garantice.
Sin embargo, no se puede cuantificar el movimiento financiero del sector, pues Canibir no lleva un registro estadístico de las transacciones de sus empresas afiliadas, indica Bonilla. Además, existe un buen número de corredores que aún no se formalizan.
LA DEMANDA
Lo que sí han podido determinar es que la mayor demanda de propiedades, ya sea para compra o alquiler, se registra en Managua y León. Mientras que en San Juan del Sur prevalece el alquiler, donde las empresas de bienes raíces también ofrecen el servicio de administración de las propiedades.
Bonilla considera que los problemas de propiedad que se registran en el país desde hace varios años obligan a las empresas a indagar más a fondo el origen legal de las propiedades que ofrecen para evitar que en el futuro sus clientes enfrenten problemas de este tipo.
Lacayo, por su parte, dice que estos problemas se presentan en mayor medida en las propiedades agrícolas y propiedades grandes, “pero en el sector residencial, que es donde más se atiende, no ha mostrado mayores problemas con respecto a ello”.
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