El sistema Holcim

Entre la mampostería confinada y la reforzada está el sistema desarrollado por Holcim: el Holcim Block. Se trata de cuatro tipos de bloque que hacen las veces de vigas y columnas y que prometen agilizar mucho el proceso de construcción.

Entre la mampostería confinada y la reforzada está el sistema desarrollado por Holcim: el Holcim Block. Se trata de cuatro tipos de bloque que hacen las veces de vigas y columnas y que prometen agilizar mucho el proceso de construcción.

La propuesta surgió después de que se analizaran las ventajas y las desventajas de los otros dos sistemas de construcción, señala Dickerson Arévalo, arquitecto y coordinador de Proyectos de Holcim.

“En mampostería confinada se gasta más en las columnas y las vigas que en los bloques, pero es progresiva, piqueteás y seguís construyendo”, apunta. Es un sistema bastante gastón, explica Arévalo. Se echan a perder los bloques que se parten para tapar los huecos donde solo se necesita la mitad de uno. Además, se usan demasiadas tablas en las formaletas.

El de mampostería reforzada, en cambio, es limpio y mucho más amigable con la naturaleza, pero bastante más complicado. “Son siete tipos de bloque”, dice el arquitecto.

“Holcim Block es más fácil de usar”, afirma. Y explica el funcionamiento del sistema: No se necesitan formaletas, ya que existe el bloque columna y para reforzar la estructura se colocan varillas cada bloque y medio. Cuando se necesita introducir una viga, se cortan los modelos U, que ya vienen preparados para eso. Además, para los huecos pequeños existe un medio bloque, que es más barato que el entero.

“Así se utiliza un cinco por ciento de lo que se usa normalmente en este tipo de construcciones. Es una construcción mucho más limpia. Hay menos desperdicio, usás todos los bloques”, asegura Arévalo.

Este sistema comenzó a usarse en diciembre del 2009. Hasta el momento, usándolo se han construido 12 viviendas y más de 700 metros lineales de muros perimetrales. Holcim solo provee el cemento y la grava, no hace los bloques. En Nicaragua hay cinco fabricantes autorizados.

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EL ADOBE Y EL TAQUEZAL

El adobe es viejísimo. Este sistema constructivo fue usado en la época de la Colonia española en Nicaragua. Y también se le ve en algunas construcciones neocoloniales (realizadas en los siglos XIX y XX), cuenta Porfirio García Romano, arquitecto y profesor de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

Sin embargo, subraya, no es seguro que lo hayan traído solamente los españoles, pues cuando en 1492 ellos vinieron al continente que hoy se conoce como América, el adobe ya se utilizaba. Prueba de ello son las ruinas de la ciudad de Chán-Chán (Sol-Sol) de los Chimúes, ubicadas en Perú.

Después del terremoto del 31 de marzo de 1931, en Managua predominaron las casas de taquezal, por entonces considerado un material más resistente a la fuerza sísmica. “Sin embargo, adobe, taquezal y tapial (cimbrado de tablas de madera que servía para levantar muros o paredes de barro de una sola pieza) refieren los principios de la época colonial en Nicaragua”, apunta García Romano.

Por otro lado, dice el experto, hay evidencias de la utilización del ladrillo en la época de la Colonia. Están en las ruinas de León Viejo.

La harina del concreto

El cemento, según el Instituto Nicaragüense del Cemento y el Concreto (Incyc):

Es un polvo fino que, en contacto con el agua, forma una pasta que tiene la propiedad de unir firmemente, como un pegamento, diversos tipos de materiales de construcción una vez que se endurece.

No se descompone, incluso si se somete de nuevo a la acción del agua. Por eso las construcciones hechas a base de cemento son resistentes y duraderas.

Cemento es como se conoce popularmente al producto. Su nombre técnico es cemento Portland, así fue bautizado hace más de 150 años por su inventor, el británico Joseph Aspdin, debido a la semejanza de su color con el de las piedras de la isla de Portland, en Inglaterra, que eran muy usadas en las construcciones de esa época.

Las materias primas del cemento son caliza, arcilla, yeso y otros materiales denominados adiciones. Su fabricación exige grandes y complejas instalaciones industriales, con un horno giratorio que llega a alcanzar temperaturas cercanas a los 1,500 grados centígrados.

En el mercado local existen diversos tipos de cemento. La diferencia entre ellos está en la composición, pero todos cumplen con las exigencias de las normas ASTM. Cada tipo de cemento tiene la norma estampada en el embalaje, para facilitar su identificación.

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ALMACENAMIENTO

 

El cemento en bolsas puede almacenarse cerca de tres meses. El lugar en el que será colocado deber estar cubierto, seco y ventilado.

Además, el cemento debe ser colocado sobre tarimas de madera, en grupos de 14 bolsas, si se almacena por poco tiempo, y de siete, sí se guardará por más de dos meses.

El cemento es vital para la construcción. Es como la harina que se usa para hacer el pan. En este caso, el pan sería el concreto, explica la arquitecta Ivonne Castillo, de Invercasa.

En cuanto al concreto, sus características dependen de la fórmula que se use. Según las proporciones y los aditivos empleados, tendrá más o menos resistencia, tardará en fraguar o se secará en un dos por tres.

La arena que se usa para concreto debe tener granos duros y durables. No se aconseja conseguir arena de mar, según el Instituto Nicaragüense del Cemento y del Concreto (Incyc).

La arena o agregado fino se encuentra en lechos y márgenes de ríos, así como en minas y bancos de arena. También puede obtenerse como “material cero”, que deriva de la trituración de rocas.

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