Álvaro Martínez Cuenca
Los profetas de la Biblia profetizan acontecimientos que pueden presentarse hasta en el futuro lejano…
Reyes y generales se agitan en el escenario político, sacerdotes y charlatanes proporcionan al pueblo la verdad que quieren oír, guerra y hambre tienen postrados a los hombres.
Este fue el escenario histórico en que profetizó Jeremías 626 años antes de Cristo…
Escenario igual al actual en que el imperio del mal y sus secuaces usando los gobernantes de la derecha y la izquierda, sin respeto a la ley, ética y sabiduría de vida, reinan con la mentira y con el dios falso, don dinero, como el valor supremo, con el respaldo de religiones falsas, armas, tecnología de muerte, aterrorizando, sometiendo, corrompiendo, esclavizando al hombre cotidianamente y desde su interior con el engaño de la seducción mortal del poder virtual del mal que no deja actuar al hombre libremente según su orden y ley natural.
El hombre insensato e imbécil, pariendo y pagando las consecuencias de su reino de la locura de la mentira, la maldad, con poder político militar y económico insaciable, ladrones, asesinos, idólatras, hechiceros, amantes y practicantes de la mentira, impuros que destruyen el medioambiente y el hombre situación igual a la que describió Jeremías.
Esto fue lo que dijo Jeremías 19.15; 15.20, que opino es actual para los tiempos que estamos viviendo que muchos creyentes consideramos son los últimos tiempos: Todo el texto es importante leerlo y reflexionarlo pero solo destacaré las más relevantes por razones de límites de espacio para la publicación de este artículo.
“Escuchen esta palabra del Dios vivo, Yavé: ‘Mando a esta ciudad y a los pueblos de su alrededor todas las calamidades con las que los he amenazado, porque se rebelaron contra mí y se negaron a escucharme’”
Comuniquen esto a la familia de Jacob y que escuche la gente de Judá.
Oye Pueblo estúpido y tonto que tienes ojos y no ves, orejas y no oyes.
Pero este Pueblo cuyo corazón es traidor y rebelde me ha vuelto la espalda.
Sus crímenes y errores han creado el desorden privándole a la mayoría de sus bienes.
Pueblo malhechor que colocan trampas como para pillar pájaros pero cazan hombres.
Sus casas están repletas con el botín de sus saqueos, como una jaula llena de pájaros y se han hecho importantes y ricos.
Se ven gordos y macizos y ya no saben distinguir la verdad de la mentira, no saben distinguir el mal y el bien, nada tiene de justo su justicia, no respetan el derecho de los demás, de los huérfanos y no defienden la causa de los Pobres.
¿Y yo no pediré cuentas?, dice Yavé.
¿No me vengaría de una nación como esta?
¿Qué harán ustedes cuando llegue el fin?
Para mi entender espiritual esto dicho por Jeremías se aplica perfectamente a nuestros últimos días y la hora de Yavé, día extraordinario está más cerca de lo que pensamos. Pronto va a suceder. Listos los caballos, no importa cuántos somos, la victoria viene del cielo.
El mismo Yavé va a colocar una piedra en Sión una piedra escogida, una piedra angular de gran valor y firme, el que se apoya en ella no se moverá, pondrá el derecho como regla y la justicia como nivel. El granizo aplastará su refugio ilusorio y las aguas se llevan su mampara, será roto el contrato del hombre con la muerte y su pacto con el lugar de los muertos quedará sin efecto y Dios promete una era de paz al fin de los tiempos.
Voy a llegar pronto dice Yavé y llevo conmigo el salario para darle a cada uno según sus obras, de acuerdo con su conciencia, convicción y esfuerzo.
Felices los que lavan sus ropas porque así tendrán acceso al árbol de la vida.
El autor es abogado
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A