Cartas al Director

Día del Médico


Este 26 de octubre es Día del Médico y de los pacientes, indudablemente, lo que me motiva a las siguientes reflexiones.

Hoy en día todos somos víctimas de nuestro tiempo; en las democracias inmaduras los políticos (de uno y otro signo), que son los que gestionan los servicios públicos, a menudo lo hacen al margen de la responsabilidad y con único fin electoral.

La salud es por ello uno de sus principales objetivos por ser “granero de votos”: inventándose un inexistente derecho a la salud que ellos garantizarían en su “paraíso electoral”…, cuando todos sabemos que la salud depende en cierta medida de uno, pero en su mayor parte de otros factores externos a menudo no predecibles, y en casi nada de los poderes políticos.

Pero los médicos, en estas batallas políticas como en otras, asistimos también como víctimas. Aunque los políticos tratan de ocultarlo, lo cierto es que hoy en nuestro país es donde menos tiempo hay para atender a los enfermos en las consultas de atención primaria: unos diez minutos por paciente, casi igual que el que disponen las cajeras en los supermercados; siempre hay personas impacientes que se sienten usuarios y no entienden que cada paciente precisa de un tiempo impredecible, y que la espera es una garantía de que los pacientes son tratados con dignidad como personas y no como objetos.

Esta degradación del acto médico es una de las razones por la que muchos médicos han salido de nuestro país, pues apenas se traspasa un metro la frontera ya se puede volver a trabajar con un mínimo de dignidad para el paciente y el médico, no hay que olvidar que la degradación del acto médico conlleva inexorablemente a la desvalorización de la salud, de la vida y de la propia dignidad humana.

Para los que nos quedamos aquí, siempre nos queda la duda si hicimos bien resistiendo y tratando de cambiar la realidad desde dentro.

Mientras tanto, somos los propios médicos también los primeros “pacientes” de estas enfermedades sociales, que creemos se curarán —no sin dolor— con tiempo y madurez social, contamos para ello con el único patrón de siempre: el de la conciencia, fortalecida las más de las veces con la fe y esperanza… de un futuro mejor.

Miguel Barbosa Rivas, Médico del Deporte y Reumatólogo.

Consultor en Salud Holística y Bariátrica.

Sobre la realidad política de Nicaragua


La verdadera República por la que soñó y dio su vida el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal culminó en la Unión Nacional Opositora (UNO), que a través de una concertación preparó un excelente documento para un proyecto de Nación y conjuntamente con el FSLN derrotamos la dictadura de los Somoza.

¿Pero qué pasó? Que los partidos políticos dijeron: Calabaza, calabaza, cada quien para su casa, pensando en los mezquinos intereses dejando a Nicaragua en manos del Frente Sandinista, cuyos resultados ya los conocemos y vivimos todos.

A don Alejandro Serrano Caldera, quien escribe sobre la realidad política de Nicaragua, le recuerdo que la historia de nuestro país nos ha enseñado que los partidos políticos en su histórico actuar son los que han provocado las dictaduras, las guerras ,el odio, el mal uso de los recursos naturales etc., etc. a través de las ambiciones personales.

El señor Serrano en su artículo publicado el domingo 14 de octubre del año en curso titulado: “Por una concertación ciudadana”, habla de una situación política difícil que estamos viviendo, sobre todo si lo vemos desde una triple perspectiva “la concertación de una alianza de los partidos políticos que ya sabemos históricamente cómo fracasó”, a pesar de ello él insiste que los partidos políticos son vitales y necesarios.

Estimado don Alejandro:

a) Más del 60 por ciento de los nicaragüenses no tenemos partido político. b) Más de doscientos años de fracasos profundos de los partidos políticos en el manejo de nuestro país son más que de sobra justificación para eliminarlos, ya que estamos claros, valga la redundancia y por eso repito, que los partidos políticos en su histórico actuar son los que han producido las dictaduras, las guerras, el odio, el mal uso de nuestro recursos naturales, etc. c) En estos momentos que estamos viviendo el proceso electoral de alcaldes, estamos viendo interesantes síntomas de algunos nominados para alcaldes repetir insistentemente que es su pueblo el que les interesa y no el partido político, que quitaran en las alcaldías y en lugares como hospitales y edificios públicos etc., las banderas de los partidos políticos y solo se usará la de Nicaragua como corresponde.

Desgraciadamente no puedo seguir exponiéndole la solución que estoy seguro sería aceptada por casi toda la población, ya que el espacio que se dispone en LA PRENSA es limitado, pero le pido que solicite un pequeño folleto que escribí, que se titula: Única solución a los problemas de Nicaragua, lo puede conseguir en la sociedad civil, Movimiento por Nicaragua, Hagamos Democracia y probablemente en LA PRENSA donde quedaron algunos ejemplares. Y si por favor me da su dirección yo se lo podría hacer llegar. El folletito fue escrito para todos los que quieran que Nicaragua vuelva a ser República.

Carlos Lacayo Marenco

¿Por que votar?


En Nicaragua la mayoría está decepcionada de las actitudes de los políticos, diputados, magistrados y muchos alcaldes, porque nos siguen engañando con sus promesas de que habrá menos pobreza, mejores oportunidades de empleo, mayor justicia social y seguridad ciudadana en los barrios.

En la historia de los últimos sesenta años hemos sido manejados por caudillos, por pactos y poderosas cúpulas de hierro económicas y militares; que han promovido una cultura manipulada y corrupta que al final casi todos nos adaptamos y aceptamos.

El mensaje de la Conferencia Episcopal expresa que los partidos políticos de oposición, que aspiran llegar al poder, se debaten en luchas internas y descalificaciones recíprocas en la búsqueda de espacios de poder y en ambiciones personales. Y que por otro lado se ejerce la autoridad con un modo automático y abusivo, con concentración de poder y el deseo desmedido de conservarlo y perpetuarse en él.

En la coyuntura histórica actual el ejecutivo está siendo presionado por gobiernos y organizaciones y por estrategia tiene que medio limpiarse la cara en estas elecciones municipales. Además, en los últimos años parece que Nicaragua puede estar iniciando una etapa de despegue de crecimiento, pero que requiere demostrar flexibilidad y apertura a todos los sectores representativos del país. Acabamos de ver cómo el comandante Chávez en Venezuela aceptó el reto y el riesgo de los resultados y salió ganador con promesa de ser mejor presidente, reconocer la corrupción y hacer verdadera una apertura en el bien del pueblo y la estabilidad general.

Nunca hay que olvidar que todo proceso de verticalismo y dictadura pasa por confrontar con la juventud. Estas elecciones son un reto, una lección y un compromiso para los jóvenes en la búsqueda de un nuevo rumbo a tomar. Al comer la piña verde de la posible manipulación y abuso de los votos, es el costo de la experiencia triste y frustrante. Nicaragua por razones demográficas y de rescate de valores está creando las condiciones del relevo generacional y hacer el cambio a mediano plazo.

Las actuales estructuras partidarias se están dividiendo, debilitando y desacreditando, el futuro estará en las organizaciones nuevas de jóvenes y adultos que posiblemente luchen por un gobierno sin extremismo, sin populismo, sin obsesión excluyente. Un nuevo realismo nicaragüense sin delirio mesiánico, ni dictadura de familia, sin élites cerradas. Donde se acelere un crecimiento para todos, con prioridad a los jóvenes y las mujeres especialmente de las áreas rurales. Tenemos que liberarnos de la indiferencia y del conformismo; del odio, la violencia y el miedo.

Salvador Ampié Calero

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