Francisco Javier Gutiérrez

La multitud votó por Barrabás

Venezuela repitió la leyenda de Barrabás. Sea que el famoso personaje bíblico fuera un luchador nacionalista o un delincuente común, era como Hugo Chávez, una persona vinculada a revueltas y hechos sangrientos. El golpe de Estado en 1992 y los sucesos del 11 de abril una década después, así lo confirman. Allá nuevamente, una multitud manipulada por el miedo, el odio y las mentiras, eligió a un hombre violento frente a uno pacífico.

Chávez “ganó” falsificando la realidad y exacerbando temores imaginarios. No basó su campaña en un programa, sino en propagar una idea perversa de su adversario. Para sus adeptos, Capriles representó al imperialismo, a un perverso capitalista, oligarca, que con un plan “neoliberal” pretendía saquear al país y dejar a los pobres sin nada.

Kafka hubiera quedado boquiabierto frente al completo absurdo del argumento. El socialismo del siglo XXI existe gracias al capitalismo y al imperio. El 80 por ciento del petróleo venezolano va a parar al mercado estadounidense y Chávez siempre se frota las manos, cada vez que Wall Street anuncia un alza en los precios del crudo.

Mientras Chávez regala petróleo afuera, los venezolanos pobres sobreviven con las migajas de la corrupción, y la nomenclatura revolucionaria goza de la opulencia mal habida que el poder les brinda. El petróleo no solamente pudiera satisfacer las necesidades básicas del pueblo, sino sus condiciones óptimas de vida. Eso propone Capriles, apartarse del fracaso cubano y tomar nota del brasileño.

Desde Lenin, la ortodoxia comunista ha logrado desarrollar una inquebrantable sumisión dogmática en su feligresía. La torpeza de este mecanismo mental todo lo subordina a un objetivo supremo abstracto: “el socialismo”. A esta idea, que los fieles aceptan como un acto de fe, apeló Chávez: “Aquí no se trata de si se va la luz o hay problemas —dijo— aquí está en juego la construcción del socialismo”. Bajo esa lógica espantosa, cualquier crimen o sacrificio está justificado, porque lo que realmente importa es alcanzar “el socialismo”. Pero “la sociedad sin explotados ni explotadores” nunca llega. En su defecto se obtiene un extraño sistema igualitario que acaba con la libertad e impone una economía estatal precaria, donde se vuelven millonarios los jefes del partido y mendigos estatales de la mayoría de la población.

Los ideólogos del marxismo-leninismo no tienen explicación para países como China, porque los chinos para tener éxito terminaron haciendo todo lo contrario de lo que dicta el manual comunista en materia económica. Sin embargo, tienen una “brillante” excusa filosófica, para justificar la ruina de los países comunistas, que como Cuba viven en el fracaso perpetuo. La trampa de la impotencia es ingeniosa: si el socialismo es utopía, entonces es inalcanzable. El cineasta Fernando Birri la puso en el horizonte. ¿Para qué sirve la utopía? le preguntaron: “Si camino dos pasos ella se aleja dos pasos —contestó— si camino diez se coloca diez más allá, entonces sirve para eso, para caminar”. Cuba lleva más de medio siglo caminando, pero para atrás.

El espejismo democrático venezolano no va a durar mucho. A pesar del petróleo, las cifras del desastre socioeconómico de Venezuela son inapelables. Media nación votó contra el caudillismo, porque intuye que no es un modelo sostenible. El “triunfo” de Chávez simplemente confirmó una vieja sospecha: cuando una verdad es fácilmente aceptada por la mayoría como inapelable, generalmente es un error, porque la mayoría no tiene acceso a la educación y a la cultura.

El autor es psicólogo

COMENTARIOS

  1. carlos f.
    Hace 14 años

    Que sicólogo más metido. Vete a estudiar, p.

  2. Denis
    Hace 14 años

    Al menos no votaron por Judas.

  3. Amado
    Hace 14 años

    Wow! muy bien dicho, si la mayoria de la poblacion mundial entendiera esto el sistema socialista ya habria sido declarado, «enemigo de la humanidad».

  4. Hace 14 años

    O sea que el sr. Francisco Javier Gutiérrez compara a Capriles con Jesucristo. Que barbaro.

  5. Manuel Baldizon
    Hace 14 años

    Como megusta este comentario! estaba pensando lo mismo en Nicaragua, el hecho de que muchos apoyen a un caudillo embaucador no significa que este tiene la razon, la justicia, la verdad de su lado. pobre pueblo sufrirra mientras dure su ceguera.

  6. Migue
    Hace 14 años

    «enemigo de la humanidad»
    Enemigo de la humanidad, le queda pequeño, del planeta del universo.
    Como dijo Chaveta, vamos a salvar el universo, vamos a salvar la conciencia colectiva, vamos a despertarla, vamos a enterrar
    el comunismo.
    Estudien a los países con mejor desarrollo social, como
    los países nórdicos, Suecia, Noruega y Finlandia por excelencia.
    Libertad de empresa, con sentido social, para que utopías.

  7. Reynaldo Laguna
    Hace 14 años

    No es eso parte de la democracia? Ahora alguna gente descalifica la opinión del pueblo porque no les salieron los resultados a como se lo imaginaron EN VENEZUELA!!! O sea que una mayoría de mas de 55% vote por CHAVEZ es porque son ignorantes. Que belleza

  8. Migue
    Hace 14 años

    O sea que una mayoría de mas de 55% vote por CHAVEZ es porque son ignorantes. Que belleza….
    De ese 55% por lo menos el 15% a sido coaccionado.
    «La coacción es utilizada por el Estado como herramienta principal de cara a establecer su poder normativo. Así, el único capaz de utilizar la violencia es el poder público, el cual hará uso de la coacción para imponer un determinado cumplimiento, pero sobre todo, la utilizará para fundamentar sus intereses».

  9. Luis
    Hace 14 años

    Su 3era reeleccion consecutiva es inconstitucional , el irrespeto el referendo que perdio en dic.2007 a tenor art.230 de la Const. que le prohibia un 3er mandato, vean nomas como todos estos oligarcas del dizque Soc. del S.XXI actuan como una orquesta, afinaditos, en reelecciones perpetuas, fraudes, secuestro de todos los poderes del Estado, intimidaciones, chantajes, compra de votos por pisto, y un etc, de ilegalidades mas largo que Chile.Excelente articulo.

  10. BARRABAS NO MERECE QUE LO COMPAREN CON CHAVEZ
    Hace 14 años

    Totalmente despistado. Ninguna relación con el pobre Barrabás. Los venezolanos votan por Chávez porque él les compra sus votos con efectivo. Los vimos en la tele haciendo cola en los bancos para recibir su «bono electoral». Además los venezolanos son agradecidos, igual que los nicas, ambos viven agradecidos de que Ortega o Chávez sean «los únicos que se acuerdan de ellos» y les regalan gallinas o láminas de zinc o el equivalente en pájaros venezolanos.

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