Nobel de la Paz para UE

Nobel llega a buen tiempo

El Nobel de la Paz a la Unión Europea ocurre en un momento de gigantescos desafíos para el bloque, acorralado por una prolongada crisis económica y desafíos diplomáticos que hacen temblar los cimientos del proyecto gestado hace sesenta años.

 

AGENCIAS

El Nobel de la Paz a la Unión Europea ocurre en un momento de gigantescos desafíos para el bloque, acorralado por una prolongada crisis económica y desafíos diplomáticos que hacen temblar los cimientos del proyecto gestado hace sesenta años.

“Es una distinción que debería haberse otorgado hace tiempo”, estimó Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman, que lleva el nombre del político francés que en mayo de 1950, cinco años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, declaró la creación del Tratado de Roma de 1957 que sentó la base jurídica de la UE.

“Este premio es el más grande reconocimiento a los profundos motivos políticos detrás de nuestra Unión: el esfuerzo único de estados cada vez más europeos que trabajan juntos para superar la guerra y las divisiones y construir un continente de paz y prosperidad. Se trata de un premio no solo para el proyecto y las instituciones que encarnan un interés común, sino también para los 500 millones de ciudadanos que viven en nuestra Unión”, expresaron en una declaración conjunta Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea.

[doap_box title=»De críticas a bromas» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
“Primero Al Gore, después Obama, ahora esto. La parodia se repite”, comentó en Twitter Daniel Hannan, un legislador europeo del Partido Conservador Británico. El presidente estadounidense Barack Obama ganó el Nobel de la Paz en 2009, menos de un año después de ser elegido, mientras Gore, exvicepresidente, lo obtuvo en 2007 por su campaña contra el cambio climático.

Nigel Farage, titular del Partido de la Independencia, que desea retirar a Gran Bretaña de la unión, calificó el premio como “una absoluta desgracia”.

El legislador populista holandés Geer Wilders se preguntó: “El Premio Nobel para la UE en momentos en que Bruselas y toda Europa se sumen en la miseria. ¿Qué vendrá después?”

El legislador conservador y exsecretario de Relaciones Exteriores, Malcolm Rifkind, cuyo partido está profundamente dividido sobre el papel británico en la UE, probablemente habló por muchos de sus compatriotas británicos cuando calificó la decisión de excéntrica. “Si quieren otorgar el premio por preservar la paz en Europa, deberían dividirlo entre la OTAN y la UE”, afirmó.

Algunos europeos se preguntaron si los 500 millones de residentes podían compartir la gloria, como también el premio de 1,200,000 dólares. “¿Acabo de ganar el Premio Nobel? ¡Qué maravilla!”, tuiteó el presentador británico Piers Morgan, de CNN.

“Como miembro de la UE estoy encantado de aceptar el Premio Nobel de la Paz”, bromeó el dramaturgo británico Dan Rebellato en Twitter. “Lo mantendré en el cuarto de huéspedes, en caso de que alguien quiera verlo”.

[/doap_box]

EL GÉNESIS 

En un principio fueron seis países (Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Alemania y Luxemburgo) los que conformaron la UE, establecida sobre objetivos nobles después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, y que ahora aparece a ojos de los críticos como impotente, en medio de una crisis de la deuda que ha ensanchado las divisiones entre norte y sur, ha amenazado la divisa europea y ha sumido a varios miembros, desde Grecia hasta España, en el caos económico. Hoy en día son 27 naciones que integran la institución.

Una iniciativa que “trajo la paz a un continente devastado por guerras, en el que se vivieron horrores que culminaron en el siglo XX con dos ideologías totalitarias y dos conflictos mundiales terribles”, estimó. “La Unión Europea gestó algo que no existía en la historia de la humanidad, la unificación pacífica de un continente” basada en el pacto franco-alemán para poner punto final a las guerras, añadió.

La UE logró “superar las guerras y divisiones”, destacó su presidente Herman Van Rompuy. Pero el reconocimiento coincide con una prolongada crisis económica, una recesión y desempleo que se agravan en los países del sur, y que tienen a países como Grecia y España contra las cuerdas. Son cada vez más los países europeos que se desgarran entre las medidas de austeridad impuestas por Bruselas y el profundo malestar social que dejan en sus ciudadanos.

“Es un premio realmente extraño y más en este momento de crisis y controversia sobre las políticas económicas y financieras de la Unión Europea”, opinó Mariano Aguirre, director del Centro de paz Noref, basado en Oslo. De todas maneras, “internamente ha sido un proyecto exitoso, que ha logrado mantener la paz entre sus miembros a través de acuerdos económicos, políticos, sociales, culturales y de seguridad”, admitió.

El galardón es llamativo incluso teniendo en cuenta que Noruega, país anfitrión del Nobel de la Paz, se negó a adherir a la UE después de dos consultas (1972 y 1994).

Los dirigentes europeos repiten hasta el cansancio que solo más Europa —basada en los pilares de una unión fiscal, bancaria y política federalista— salvará al continente y evitará el hundimiento del proyecto, en medio de una corriente de euroescepticismo que no deja de ganar adeptos.

En ese contexto, este galardón representa un balón de oxígeno. Es “un premio más que merecido. Ojalá sirva de reflexión a los que convierten a Europa en blanco de críticas inmerecidas”, opinó el vicepresidente de la Comisión Europea y encargado de Competencia, el español Joaquín Almunia.

LA POLÉMICA

La promoción de la paz y los derechos humanos dentro y fuera de sus fronteras ha sido objetivo clave de la UE, consolidada como la gran donante mundial y representante de un exitoso “poder blando” con algunos sonados fracasos.

La organización ha tratado de construir una diplomacia común caracterizada por evitar el uso de la fuerza y centrada en la prevención de conflictos. Sin embargo, las divergentes visiones de sus Estados miembros le han impedido grandes avances, como se demostró con la falta de unidad ante la crisis en Libia, el escaso peso europeo en el conflicto palestino-israelí y, sobre todo, el fracaso en la guerra de los Balcanes, donde la UE fue incapaz de evitar un sangriento conflicto prácticamente en sus propias fronteras.

El premio también levanta cierta controversia cuando la UE trata de reforzar su papel para acabar con el régimen de Bashar al Asad en Siria y frenar el programa nuclear de Irán, pero logra magros avances debido a los enfrentamientos entre europeos. Y hubo varios capítulos oscuros en su existencia.

Nadie olvida su llegada tarde a la guerra en Bosnia-Herzegovina (1992-1995) que provocó más de cien mil muertos y dejó al país desangrado física y moralmente. La Unión Europea mantiene una polémica presencia en ese país, bajo la misión conocida como Althea, que supervisa el cumplimiento de los acuerdos de Dayton que acabaron con la guerra.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. walter Navarro
    Hace 14 años

    Haganme el favor y esta es una petición muy seria: El próximo año presento como candidatos a «premio nobel de la paz» a los Europeos Pedro Arias de Avila, Alias Pedrarias. Diego Almagro, Francisco Pizarro, Hernán Cortéz, Torquemada, todos ellos trajeron la paz de los cementerios, a América exterminando a los infieles indigenas solo en Nic, la operacióm limpieza se llevo 2millones. Hoy los europeos limpian de infieles el oriente. La derecha ora todos los días para q regrese el Gral Custer

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí