Los dirigentes de la oposición de nuestro país no deben quedarse solo diciendo que las elecciones en Venezuela dejaron varias lecciones para Nicaragua, una de las cuales es que es necesario lograr la unidad de las fuerzas demócratas.
En verdad Henrique Capriles Radonski demostró que la oposición unida en su país realizó un excelente trabajo frente a la maquinaria y el poderío que le dan los recursos del Estado a Hugo Chávez Frías y de los cuales abusa. Quedó en evidencia la cantidad de venezolanos que ya no quieren más modelo chavista que entre sus características resalta su estilo de gobernar bajo el concepto del poder absoluto y avasallador a quienes no celebran sus arbitrariedades.
Respecto a la proclamada unidad frente al autoritarismo en Nicaragua que es representado por el presidente inconstitucional Daniel Ortega Saavedra, resalto las palabras del diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Víctor Hugo Tinoco, quien insta a que esa unidad se construya a mediano plazo de cara a las elecciones presidenciales del 2016.
Sin embargo, él señala algo importante para que haya unidad y es que se requiere de mucho sentido común de parte de los diversos líderes políticos, y humildad para deponer actitudes y respetar a los aliados. También considera que se debe trabajar en la organización territorial de las diferentes fuerzas y crear la unidad a mediano plazo. Según él, esa plataforma única debe tener un programa de beneficio a la población con temas concretos. Estima que por ahora falta un planteamiento a la sociedad o un programa y que lo más cercano a esto fue con la candidatura de Fabio Gadea en el 2011.
Este asunto de la unidad no es desde ahora que se le ha dicho a los dirigentes políticos de las fuerzas opositoras, pero son testarudos, pues sus ambiciones de poder, sus actitudes mezquinas, miserables y oportunistas precisamente son las que tienen en el poder a un régimen tiránico y corrupto que en la actualidad hace mérito al estilo de gobierno absolutista y centralizado.
En las elecciones presidenciales del 2006, el caudillo y expresidente Arnoldo Alemán Lacayo, dirigiendo el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) como si fuera una empresa de su propiedad, alimentó la desunión en la oposición y siguió favoreciendo a Ortega al provocar que José Rizo Castellón representara a los liberales constitucionalistas y Eduardo Montealegre Rivas a la entonces alianza ALN-PC.
En 2011, nuevamente la oposición llegó dividida a las elecciones y por el Partido Liberal Independiente (PLI) fue don Fabio Gadea Mantilla, mientras que por el PLC lo hizo el ambicioso caudillo Arnoldo Alemán Lacayo quien no quiso entender que ya no es una opción política en Nicaragua por muchas razones.
Cabe aclarar que Montealegre en su momento declinó su candidatura para unirse a la de don Fabio, sin embargo, su candidatura no hubiese logrado mucho porque poco a poco ha venido entrando en un desgaste serio de su imagen debido a varios factores.
Nuevamente en el 2016 estaremos frente a otra oportunidad de lograr restaurar la democracia, la institucionalidad, la justicia y el bienestar común mediante un verdadero desarrollo, pero se requiere que los actuales líderes políticos opositores trabajen alrededor de ese candidato que una, no a un porcentaje de nicaragüenses, sino en la medida de lo posible a todos: liberales, sandinistas, conservadores, cristianos, etc. Ese candidato existe, solo es cuestión de quererlo ver y trabajar desde ahora. Claro, no es Alemán, no es Montealegre, no son los viejos dirigentes conservadores, etc. Precisamente Montealegre debe aprender de las otras experiencias fracasadas como la de Alemán y trabajar en la organización territorial de las diferentes fuerzas si de verdad quiere a Nicaragua, pues tiene la responsabilidad de hacerlo, de otra forma quedaría de manifiesto la mezquindad y la pretensión de querer llegar al poder a cualquier costo.
Así que si queremos retomar una de las lecciones de Venezuela en la figura de Capriles, hay que comenzar por deponer las ambiciones de poder, permitir que otros con mejores opciones asuman el reto y además apoyarlo.
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