Los proyectos sociales orteguistas tienen nombres de moda como “hambre cero”, “teja de zinc”, “tierra ajena prometida”, etc. Se reparten fondos venezolanos en ministerios que montan el show por municipios, haciendo publicidad con vídeos cuando se dan láminas de zinc a unos cuantos, fotos de campesinos escribiendo garabatos (las famosas campañas de alfabetización que no aumentan la escolaridad). Luego se gritan consignas y el dictador publica que benefició a miles. El pueblo aplaude y celebra el “socialismo”, aunque sepa que al final regresará a su casita con el mismo bollo de pan, a sufrir los mismos déficits en educación, vivienda y salud.
Hugo Chávez, en Venezuela, organiza manifestaciones en las que reparte gorras, y luego dice su rayado discurso contra la burguesía y el imperialismo yanqui. Clase de hipocresía, siendo más rico que cualquier burgués. Nunca quedará como el magnate multimillonario que saquea el Estado y empobrece a su pueblo. Será el líder bolivariano que salva al pueblo de la burguesía que no reparte nada, como Misión Barrio Adentro, o Alba Solidaria. Si Simón Bolívar estuviera vivo ya le hubiera dado un golpe de Estado con apoyo de la marina inglesa por hablador.
Otros proyectos de fachada los utiliza la cooperación para el desarrollo. Le dan préstamos al Estado, pagan con deuda la planilla estatal y los ministerios de economía y agricultura abren proyectos de desarrollo rural. Realizan ferias de café y rosquillas y luego hacen y publican las fotos en foros, banquetes en hoteles de lujo donde organizan conferencias de prensa con cifras hechizas, que capacitaron seiscientos microempresas que dan empleo indirecto a 60 mil por lo que “beneficiaron” a 300 mil. El país desperdicia esos fondos y queda endeudado. Luego en el World Rural Forum de Naciones Unidas en Manhattan, NY, se presentan esas cifras.
Me pregunto luego de tanto “socialismo” y “cooperación”, ¿cuáles son las conquistas sociales del pueblo nicaragüense? En nuestros hospitales los viejos carritos de suministros que usan las enfermeras tienen placa del gobierno de Somoza. Con $$360 millones al año en cooperación en Nicaragua, ¿cuántas plantas de cooperativas que generen empleo, cuántos hospitales y colegios públicos hemos dejado de hacer? ¿Dónde están los verdaderos proyectos sociales?
Los verdaderos líderes sociales promueven el desarrollo con estabilidad democrática que atrae inversión que genere empleo. Invierten en proyectos en educación y salud que tienen claro de dónde se obtienen los fondos y en qué se utilizan.
En Costa Rica, la caja de seguro con el aporte del nueve por ciento de los salarios y un veinte por ciento patronal, tiene un hospital por provincia, clínicas en cualquier cantón que dan cincuenta mil tipos de medicinas. Pero hay millón y medio de asalariados que ganan veinte mil córdobas al mes o más. La educación pública no tiene que envidiar a la privada, los pobres gradúan a sus hijos como profesionales.
Obama en Estados Unidos propuso el Medicare para las próximas elecciones. Servicios médicos gratuitos para 50 millones de estadounidenses, a cambio de que los que más ganan paguen más impuestos y que la clase media —por ley— compre pólizas privadas de seguro médico, de cuyo precio se saca un porcentaje para pagar los servicios gratuitos de los asegurados. Eso es inversión social como debe ser, no crea déficit, y es lo que tiene al pueblo estadounidense pensando que si elige a los republicanos no tendrá el “Obamacare”, un verdadero proyecto social. Un proyecto Clinton con todo y sello.
El autor es ingeniero
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