Eduardo Enríquez
El asesor presidencial para Asuntos Económicos y Financieros de la Presidencia de la República, el licenciado en periodismo y guerrillero, don Bayardo Arce, disertó el miércoles durante el almuerzo mensual organizado por la Cámara Americana de Comercio (Amcham). El otrora “comandante” habló sobre las Perspectivas de la Economía Nicaragüense y los Desafíos para el Desarrollo.
Arce tuvo ante sí una audiencia que llenó los tres salones Roble del Hotel Inter Metrocentro. Ahí no había menos de 250 empresarios y altos ejecutivos de las principales entidades económicas del país. O sea, lo que Arce y sus compañeros en los ochenta llamaban “la burguesía” como sinónimo de cualquier persona que tuviera una buena posición económica o social. Claro, ahora el asesor presidencial no podría llamarlos así porque para comenzar vive en una casa que es al menos tres veces más grande que la casa de la mayoría de los que estaban sentados allí.
La disertación de Arce fue impecable, no por la profundidad con que tocó el tema sino porque dijo todo lo que su audiencia quería oír: Vamos bien, vamos a estar mejor y el Gobierno invita al empresariado a ver hacia adelante y trabajar juntos en esta tarea. Les dijo que hasta el 2016 el crecimiento iba a ser de entre 4 y 4.5 por ciento. “Vamos a seguir creciendo bonito”, dijo.
Una de las invitaciones más audaces fue a establecer alianzas público-privadas para llevar a cabo megaproyectos como “el Canal Interoceánico, Carretera Costanera, el puerto en el Caribe y (hasta) la refinería”. Este último punto me resultó curioso porque yo creía que la refinería la estaba financiando Venezuela. ¿O será que ya no?
En fin. Cuando llegó la hora de las preguntas yo quise hacerle ver que aunque el panorama económico pintaba bien, era preocupante la situación institucional. Un sistema judicial desprestigiado, un poder electoral al que se le han demostrado varios fraudes, una transparencia gubernamental nula y una autonomía municipal extinguida, entre otros abusos.
Mi pregunta fue: “Lo he escuchado en su disertación y también tuve la oportunidad de escucharlo en la UAM hace unos meses en un tema más o menos similar, y siempre me quedo esperando referencia al fortalecimiento de la institucionalidad democrática del país, porque va íntimamente ligado con el desarrollo económico. Esto no lo digo de manera antojadiza. Me preocupa que durante los 17 años antes de la revolución sandinista del 79, Nicaragua creció promedio 6.4 por ciento, sin embargo como dice la canción todo se derrumbó y eso sin duda se debe a la falta de institucionalidad que existía entonces. Me preocupa que a pesar que Nicaragua va creciendo a 5 por ciento ahora, lleguemos a un momento que de nuevo nos encontremos en esa situación, ¿cuándo va a hacer el Gobierno referencia al fortalecimiento de la institucionalidad democrática del país?”
La respuesta de Arce fue: “Tal vez leí mal la historia, pero abandoné mi cátedra en la universidad y mi trabajo bien remunerado en el diario donde estás y me fui a la guerrilla a exponer mi vida porque en la época de Somoza no había libertad ni institucionalidad democrática. Habían dos partidos políticos legales nada más. Habían solo 178 sindicatos legalizados, se había producido solo una huelga, pero además ese crecimiento yo no sabía que era por esa institucionalidad democrática en la que los chavalos amanecían asesinados en la Cuesta el Plomo, sino porque el petróleo valía diez dólares el barril, entre otras cosas”.
Podemos pensar que el señor Arce no escuchó cuando dije que todo se derrumbó por “la falta de institucionalidad democrática” que había en el somocismo. O tal vez decidió recurrir a los sofismas que hábilmente maneja y decidió contestar lo que le dio la gana.
Sea que la respuesta la dio por confusión o por mala intención, la verdad es que lo preocupante es la poca importancia que el orteguismo y sus representantes le dan al respeto de la voluntad popular, a la transparencia, a la independencia de los poderes, al Estado de Derecho y a los derechos civiles y políticos.
Eso se confirma con la segunda parte de su respuesta: “¿Por qué las instituciones del Estado no se eligieron en el año 2011 como correspondía? El Frente Sandinista tenía 38 diputados, era minoría, Públicamente invitamos al líder del Partido Liberal Constitucionalista, Arnoldo Alemán, y al líder del Movimiento Vamos con Eduardo, Eduardo Montealegre, juntémonos y elijamos, los dos nos contestaron lo mismo, es que si yo me junto con vos aquel me va a decir que pacté. ¿Quién va a decir que pactó? A lo mejor es LA PRENSA quien es la que acusa quién es pactista y quién no”.
Pero aún si fuera cierto lo que dice Arce que ocurrió en el 2011, uno tiene que preguntarse ¿por qué el orteguismo no elige, y elige bien, ahora que tiene 62 diputados? Si tuviera la intención, ahora podrían elegir a los mejores para cada puesto. Ahora que arrebataron todo el poder bien pueden hacer lo que les da la gana, pero no les da la gana fortalecer la institucionalidad democrática.
No don Bayardo, no es que usted y yo hayamos leído versiones distintas de la Historia. Usted sabe muy bien que es la misma Historia. Y sabe también cómo, tarde o temprano, termina esta historia.
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