Twitter: @Fabian_Med
Votar en Venezuela
Tan mal están las cosas que son más importantes para Nicaragua las elecciones del 7 de octubre en Venezuela que las elecciones del 4 de noviembre en el país. Por la posibilidad que tiene cada una de cambiar el estado de cosas. A diferencia de la nicaragüense, la oposición venezolana quiere dejar de ser oposición y juega en serio a llegar al poder, que es la razón de ser un partido que participa en elecciones. Aquí no. La oposición se ha acomodado a ser oposición y lo único que les preocupa es no pasar a ser menos oposición de lo que son. ¿A alguien se le ocurre que las cosas pueden cambiar en Nicaragua con las elecciones de noviembre próximo? En cambio, ¿a alguien se le ocurre que todo seguirá igual acá en Nicaragua si allá en Venezuela Capriles derrota a Chávez? Si hubiera justicia en este mundo, donde deberíamos estar votando los nicaragüenses es en Venezuela donde Nicaragua se juega de verdad el futuro.
Todo igual
Una elección vale por la capacidad de producir cambios que lleva implícita. Qué sentido tiene un sistema electoral donde solo cabe la posibilidad de dejar las cosas como están. Así estamos en Nicaragua. Se permite votar, pero no elegir. Tanto se han castrado las elecciones que ya nadie se acuerda que hubo un tiempo en que se podían cambiar las cosas y ahora los partidos van a las llamadas elecciones con los mismos programas que nunca cumplieron, con los candidatos de la vez pasada y únicamente aspirando a seguir en lo que estaban, los del gobierno en el Gobierno y los de la oposición en la oposición. No perder el cheque mensual parece ser el gran propósito electoral. Y que todo siga igual.
El colmo es Boaco.
El actual alcalde llegó a ese cargo después de traicionar a su partido, el PLC, y aliarse con sus rivales, el FSLN, para quitar del puesto a la persona que la población eligió. Al verdadero alcalde. Pasó a ser un alcalde sandinista más. Resulta que ahora se quiere reelegir. Como el partido al que se alió no lo consideró, aparece en la boleta ¡del PLC! O sea, que si todo sale a como ellos piensan, los boaqueños podrían elegir otra vez un político liberal para alcalde que tan pronto llegue al cargo entregará su puesto al partido rival en una de las mayores aberraciones que una elección puede tener. ¿Cómo se explica eso?
Mansos
Ni siquiera estamos en el mismo plano de Venezuela, donde en cada elección los opositores ensayan nuevas estrategias para llevar a Chávez al punto donde —inclusive con todas las ventajas que se ha dado— se le puede ganar. Capriles puede ganarle. Aquí no. El libreto electoral lo escribe Ortega y Murillo hasta en sus mínimos detalles y siempre es el mismo. Es un convocar a elecciones, “con mis reglas y mis resultados, si quieren. Si no, hay otros que por los cargos que ustedes tienen están dispuestos a hacerlo”. Y ahí vemos a los opositores, caminar mansos por la manga que los conduce al degüelle. Haciendo patria, dicen.
Santo Tomás
Recordemos un poco de historia. Noviembre 2008, Santo Tomás, Chontales. Hasta el martes después del domingo electoral, en la página web del Consejo Supremo Electoral (CSE) el candidato del PLC, Enrique Bonilla, registraba 4,521 votos, mientras que Mauricio Ruiz del Frente Sandinista tenía 2,569 con el 95 por ciento de los votos contados. Para el jueves de esa misma semana, y sin explicación alguna el CSE publicó resultados completamente distintos: el candidato del FSLN apareció con 3,181 votos, mientras que el del PLC con 2,753 votos. ¿Cómo sucedió esa magia? ¿Cómo desaparecieron casi dos mil votos? De tal forma que Ruiz fue el alcalde y Bonilla el perdedor a pesar que los votos decían lo contrario.
Ganar es perder
Así como el caso de Bonilla y Santo Tomás puedo mencionar cuarenta casos más de personas que perdieron las elecciones municipales y terminaron siendo los alcaldes electos. ¿Ustedes creen que si Daysi Torres pierde en las urnas dejará de ser la alcaldesa de Managua con este CSE? “Vamos a pelear”, podrán decir los del PLI. Bueno, primero tendrían que decirnos cuántas alcaldías de las más de cuarenta que les robaron pelearon en el 2008 y cuántas les restituyeron. En cambio yo si podría decirles cuántas alcaldías de las pocas que les dejaron perdieron luego porque con marrullerías se las quitó el FSLN.
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