Elízabeth Romero
Existen posibilidades de que las 14 granadas de lanzacohetes RPG-7, ocupadas por la Policía Nacional el pasado fin de semana, sean remanentes de guerra, aseguró el jefe de Relaciones Públicas del Ejército de Nicaragua, coronel Orlando Palacios. En estos casos, dijo el vocero militar, el Ejército de Nicaragua coordina con la Policía, pues recordó que este tipo de municiones representan alguna peligrosidad.
Explicó que en caso que las granadas aún tengan la carga activa, pueden ser causa de muerte para quienes las manipulen, por lo que aconsejó que las mismas deben ser destruidas. El vocero militar considera que posiblemente estas municiones iban a ser vendidas como chatarras. Y aunque minimizó la posibilidad de que sean grupos que trafiquen con este tipo de explosivos, Palacios no descartó este hecho, pues reconoció que los grupos del crimen organizado trafican con armas. Aunque señaló que no tiene lógica que trafiquen con la granada, pues necesitarían andar el cohete.
El comisionado mayor Edgard Sánchez, jefe de la Policía en Nueva Segovia, aseguró ayer que continúan la investigación porque presumen que hay otras personas involucradas en el trasiego y venta de armas en otras partes del país.
La Policía capturó a un adolescente de 17 años, cuando junto a su padre cargaban un saco rojo con dos bultos a bordo de una bicicleta.
Según Sánchez, estos fueron contratados para que llevara los explosivos a otra persona que los trasladaría finalmente a territorio hondureño.
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