Querida Nicaragua: Imposible no recordar en septiembre las juras de la Bandera en los años cuarenta y cincuenta. Con gran ilusión, sin incurrir en mayores gastos, las escuelas públicas preparaban a sus alumnos para el desfile del 14 de septiembre. Me recuerdo a los 11 años de edad, vestido de blanco, alumno del cuarto grado en la Escuela Superior de Varones de Ocotal. El 14 de septiembre se realizaba un acto sencillo y bello: la jura de la Bandera. Los niños sabíamos de memoria toda la historia de la Guerra Nacional y por supuesto la Batalla de San Jacinto. Nos eran familiares los nombres del coronel José Dolores Estrada y de Andrés Castro, entre otros.
La jura de la Bandera ha sido un acto conmemorativo sagrado que se ha venido realizando a través de los años como un homenaje a los héroes de San Jacinto, sin importar cual partido político haya estado en el poder. Ha sido un reconocimiento a los héroes de la patria.
Hoy en día, la inmensa mayoría de los alumnos no saben responder sobre el acontecimiento que se está celebrando.
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En los pueblos pequeños como el mío el acto era sencillo pero emocionante. Los alumnos marchando disciplinadamente nos colocábamos en el parque central frente a uno de los lados del kiosco en el centro del mismo. El que tomaba la promesa, o jura de la Bandera, era don Ramón Lovo, representante del ministro de Instrucción Pública, que así se llamaba lo que hoy es el MED.
En Managua y las ciudades grandes había desfiles con bandas musicales que se convertían en sanas competencias entre colegios. Los más vistosos y competitivos eran el Instituto Ramírez Goyena y el Instituto Pedagógico de Managua, desfiles que todavía recuerdan con emoción los sobrevivientes de la vieja Managua antes de los dos terremotos: el del 72 y el del 79.
En el gobierno dinástico y dictatorial de los Somoza se mantuvo siempre la tradición, se conmemoró con respeto profundo la fecha del 14 de septiembre. Los alumnos sabíamos que el 14 era una conmemoración nicaragüense para exaltar la memoria de los héroes de la Batalla de San Jacinto, realizada el 14 de septiembre de 1856 y que el 15 era la fiesta de la Independencia centroamericana, proclamada el 15 de septiembre de 1821.
Hoy en día, en encuestas que han realizado algunos programas de televisión independientes, la inmensa mayoría de los alumnos no saben responder sobre el acontecimiento que se está celebrando.
En la actual dictadura se pretende que estos actos sean politizados a favor del partido de gobierno, tal como hemos visto algunos desfiles donde los alumnos llevan insignias rojinegras, desvirtuando el carácter nacional y patriótico de la celebración.
Y encima de todo, una simple orden emitida por el Gobierno ha suprimido de un tajo la celebración del 14 de septiembre, la más gloriosa fecha en la historia nacional, ya que con ella nos liberamos de la esclavitud que quiso imponernos el filibustero William Walker, y ha trasladado la jura de la Bandera para el día 15. Un atentado contra la historia nacional, un irrespeto a la tradición, un desprecio a los héroes nacionales como José Dolores Estrada, Andrés Castro y compañeros, incluidos los indios flecheros de Matagalpa, Enmanuel Mongalo y todos los ejércitos centroamericanos que nos ayudaron a vencer a los filibusteros. El autor es director general de Radio Corporación.
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