Inés Izquierdo Miller
Me preocupa el mal uso de los guiones. Ahora que ellos vuelven a la popularidad en algunas direcciones de correo electrónico, donde te dicen por ejemplo: “mariano guión bajo diaz”, que ya escrito sería: mariano_diaz.
Entre guiones altos y bajos se olvidan de lo esencial: guión largo (—) y el corto (-), que ambos existen y tienen usos diferenciados.
Nunca se ha preguntado por qué en las computadoras o las casi extinguidas máquinas de escribir siempre aparecen teclas con los dos tipos de guiones. Tiene que ser así porque tienen su función específica, aunque los andan empleando muy mal.
El guión menor sirve para indicar, al final de un renglón, que una palabra no ha terminado y que continúa en la siguiente línea, bajo ningún pretexto el guión menor debe separar los diptongos, y menos aún cortar sílabas.
Este guión pequeño se emplea también cuando se indica oposición y no fusión, por ejemplo, hispanoamericano, es el nativo de uno de los países de América donde se habla español; pero si escribo hispano-americano, con guión, me estoy refiriendo tal vez a un acuerdo entre España y América.
Este signo lo empleo cuando menciono juntas cosas que existen separadas, por ejemplo Proyecto CARE-APRENDO.
El guión mayor, o raya (—) separa elementos intercalados en una oración; representa un grado mayor de separación que la coma, un ejemplo: “En la actividad predominaba la algarabía —aunque algunos se mostraban silenciosos— el ruido de los parlantes se confundía con los gritos”.
También se usa en los diálogos de obras narrativas o dramáticas.
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