Mabel Calero
Un funcionario del Mined aseguró que la razón por la cual aún se utiliza la tiza es porque no hay recursos económicos para comprar marcadores, por lo que en las escuelas alejadas se continúan viendo los pizarrones verdes.
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Lo que parecía una tos inofensiva se convirtió en una bronquitis crónica para la maestra Miriam Meléndez, su voz poco a poco se fue apagando hasta que su médico le dijo que si seguía dando clase, la tiza la dejaría muda, fue entonces que decidió jubilarse.
Meléndez ejerció el magisterio durante 28 años en distintos centros escolares de San Marcos y hace 12 años se retiró de la profesión debido al deterioro progresivo de su salud a causa del polvo de la tiza.

“La tiza me provocó una alergia profunda, el médico me dijo que eso me iba a quedar permanente, han pasado 12 años y aún me da bronquitis o asma, esos episodios provocan que me quede muda, yo ya no sé distinguir los olores, se me dificulta respirar y por las noches la asfixia no me deja dormir”, comentó la maestra.
Al igual que Meléndez hay varios maestros que trabajan en escuelas rurales que están siendo afectados por el polvillo de la tiza, sin embargo se niegan a dejar el aula por necesidad de seguir laborando.
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