Los maestros

Donald Chamorro y Pablo Buitrago se juntaron para favorecer el desarrollo de las artes nicaragüenses a través de la Guía Técnico-Metodológica para el aprendizaje básico de Teoría y Solfeo Flauta Dulce Soprano y Guitarra Popular.

Joaquín Absalón Pastora

Notas Clásicas

Donald Chamorro y Pablo Buitrago se juntaron para favorecer el desarrollo de las artes nicaragüenses a través de la Guía Técnico-Metodológica para el aprendizaje básico de Teoría y Solfeo Flauta Dulce Soprano y Guitarra Popular.

Siguiendo el ritmo, nos pareció ver al mago tocando la flauta dulce o cualquiera otra expresión de su riqueza evolutiva, para confirmar con su destreza que está en la vitrina del timbre femenino y más cuando se dibuja de soprano en el porte de los agudos, en el trono donde se quiebra la voz de la mujer.

A la accesibilidad de la flauta y la guitarra conducen los caminos de esta vinculación pedagógica artística expuesta por los docentes. Pero no basta la técnica. A ella hay que complementarla con el sentimiento histórico, otra ala del aludido reino y es el segundo tomo de la Antología de la Música Nicaragüense, valiéndose en el loable nacionalismo cuando todos sus ejemplos pertenecen a nuestro patrimonio con la invitación de Ángel Ortega de “explorar los secretos de los acordes, melodías y síncopas propios de nuestra nacionalidad”, con el brío precursor del grupo Kinteto, intérpretes de ramilletes que nos devuelven al ayer con la compañía de la nostalgia y la euforia.

Cultura

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