Carmen Rodríguez/EFE
El secreto de un thriller es “transformar lo normal en peligroso”, según el escritor Donato Carrisi, quien cree que este género literario es la “estructura perfecta para contar historias, para llevar al lector del principio al final”.
Carrisi acaba de publicar en español El tribuna de las almas (Planeta), un libro que trata, sobre todo, del mal y cuyo hilo conductor asegura que “cuando la justicia ya no es posible, solo quedan dos opciones: el perdón o la venganza”.
Se trata de personajes llenos de dobleces, donde “ninguno es totalmente culpable ni inocente”.
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El tribunal de las almas , sumerge al lector en una compleja historia, con repetidos saltos en el tiempo, pero sin caer en la confusión, ambientada en una Roma lluviosa y desapacible, escenario de numerosos crímenes sin resolver y por la que desfila un nutrido elenco de personajes llenos de aristas.
EN LA VIDA
Abogado especializado en criminología, Carrisi (1973) afronta con esta novela el éxito de su ópera prima Lobos y a cuyo argumento llegó al pasarle algo “que solo sucede en la vida de los escritores”, relata.
Entró en contacto con un “cazador oscuro”, que colaboraba con la Policía en una investigación y quien le relató “la historia más increíble y extraordinaria” que había oído en su vida.
Aquel hombre, le habló de la Penitenciaria Apostólica y de “los penitenciarios”, criminólogos que colaboran con las policías de todo el mundo para resolver delitos. “Es como (la serie) Mentes Criminales pero en el Vaticano ”, apunta.
Carrisi siempre pensó que el mayor archivo criminal del mundo era el del FBI pero en realidad está en la Penitenciaría Apostólica, el cual se ha creado “con los pecados mortales” y permite “conocer el mal”, solo que nunca nadie había escrito un thriller.
Y precisamente del mal habla El tribunal de las Almas .
LOS MORALISMOS
El mal que “tiene, sobre todo, la cara de la normalidad”, y es que, cuando se coge a un asesino “todos tenemos la tentación de decir que es un monstruo”, pero olvidamos que se trata de personas que “antes de ser capturadas llevaban, por lo general, una vida normalísima”.
Mientras el bien “es tan fácil de reconocer, el mal lo es muy difícil porque se nos parece mucho, o incluso porque nos hace de espejo”, considera el autor, para quien “quizás por eso nos interesan más los malos que los buenos y por eso los thriller tienen tanto éxito».
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