Génesis Hernández Núñez
Ricardo Terán Terán tiene 32 años y tuvo su primer negocio a los 12 años: lavaba carros con su primo y su hermana menor. Vivía en Miami, donde su familia estuvo exiliada durante los años ochenta. Se educó en escuelas jesuitas, estudió secundaria en el Colegio Americano de Managua y luego en la universidad en Georgetown, Estados Unidos, donde estudió Mercadeo y Economía e hizo una maestría en Desarrollo Internacional. Regresó al país en el 2002. Está casado y tiene dos hijos de 2 años y 4 meses. Para él, su misión en la vida es “llevar lo mejor de Nicaragua al mundo y traer lo mejor del mundo a Nicaragua”.
De su familia dice que “siempre fue muy alcahueta con nuestros emprendimientos, siempre teníamos negocitos, siempre estábamos haciendo el business y desde chiquito me encantaba” y de su llegada a Nicaragua para estudiar la secundaria expresa que “fue impresionante ver tanta pobreza, porque aunque éramos nicaragüenses, nunca había visto eso”.
¿Qué pasó cuando regresó de Estados Unidos?
Cuando volví, el secretario de la juventud del presidente Bolaños, Lindolfo Monjarretz, me pidió que representara a Nicaragua en España ante un grupo de jóvenes empresarios y ahí se me encendió el bombillo, dije: Estoy en Nicaragua, soy emprendedor y quiero hacer mis negocios, vamos a formar una Asociación de Jóvenes Empresarios con un grupo de amigos. Todos teníamos experiencia empresarial internacional y formaciones profesionales muy fuertes, decidimos crear un espacio que le diera a la juventud la oportunidad de emprender y a hacer del emprendimiento una filosofía de vida y una estrategia de desarrollo.
¿Y qué hacía la Asociación de Jóvenes Empresarios?
La Asociación de Jóvenes Empresarios tuvo una avalancha de demandas de gente joven, especialmente universitarios, que querían crear planes de negocio o montar empresas, pero crear un ecosistema empresarial que era lo que hacía falta es un trabajo extremadamente complejo y yo no tenía ni los recursos financieros ni los conocimientos para hacerlo.
¿Cómo nace Agora Partnerships?
Con la Asociación de Jóvenes Empresarios hicimos un concurso de planes de negocios del que salieron tremendas ideas, pero solo unos pocos ganadores y como no teníamos fondos, era difícil gestionar proyectos y programas, entonces se quedó como un espacio para que la juventud se reuniera y un amigo mío que estaba haciendo su maestría en Columbia, Nueva York, me llamó y me dijo: mirá sé que vos tenés varias empresas que tienen planes de negocios y yo tengo unas personas que les gustaría invertir en las empresas en países en desarrollo, a ver si uniendo capital financiero con el capital humano conectamos esas dos partes para hacer empresas que crezcan y así fue que comenzó Agora Partnerships.
¿Y qué tal el desarrollo de la empresa?
“Hay una percepción de que el emprendedor con ideas, esmero y capital financiero va a hacer funcionar su empresa y no es verdad, las empresas exitosas necesitan una combinación ideal de capital humano, talento, conocimientos, innovaciones, capital social, las redes en la cual haces negocios, tus suplidores, tus clientes”, explica. Cuando Agora Partnerships abrió sus puertas en Nicaragua “lo más importante aquí era que venían emprendedores a compartir sus ideas y sabían que sus ideas aquí estaban resguardadas”, afirma.
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Nosotros nacimos hace siete años, el 1 de junio del 2005 y en los primeros cinco años solo USAID nos dio casi dos millones de dólares, más todas las donaciones que conseguimos de las fundaciones más prestigiosas del mundo: la del presidente Bill Clinton, AVINA, Ashoka, de las organizaciones más importantes a nivel mundial en el tema del emprendimiento social y eso nos permitió llegar a 4,000 empresas y crear una gran innovación que fue el primer fondo de capital de riesgo para empresas con impacto social que se llamó el Agora Venture Fund.
Y con esas 4,000 empresas, ¿cuánta gente se benefició? ¿Cuántas de esas empresas sobrevivieron?
Desafortunadamente me da pena decir que no sé, porque darles seguimiento a los beneficiarios de los proyectos de cooperación es muy costoso y realmente alguien lo tiene que pagar. Después de que acaba un proyecto de cooperación, vos terminás tu último reporte y a esa gente no se mide. Lo que sí sé es lo siguiente: Agora Partnerships, que se fundó y se formó en Nicaragua, hoy en día a nivel mundial es una de las organizaciones líderes en el tema del emprendimiento con impacto social y de la inversión con impacto social.
¿Siguen teniendo un papel fundamental los jóvenes?
La edad promedio de las empresas que nosotros ayudamos hoy en día se encuentran más o menos como 35 años. Lo que pasa es que hemos visto que los jóvenes que han pasado por nuestros programas se han convertido en mejores profesionales, pues al pasar por un proceso de formación emprendedora, aunque la empresa no haya sido exitosa, ellos como personas crecieron tremendamente y llevan unas destrezas muy particulares y únicas que los está distinguiendo en el mercado laboral.
¿Cuántas empresas apoyan ahorita?
Tenemos dos programas, el principal, que es el programa internacional de aceleración de empresas, donde tomamos empresas que tienen la oportunidad de crecer al menos 30 por ciento al año y tienen equipos gerenciales de experiencia en la industria, productos en el mercado, un nivel de aceptación y que necesitan capital externo para crecer.
Tenemos 20 empresas en toda Centroamérica y México, en promedio facturan más o menos 250 mil dólares anuales y tienen un poco menos de 10 empleados, necesitan un capital de 250 mil y medio millón de dólares y en un período de tres años en promedio podrían estar facturando millón y medio a tres millones de dólares.
El segundo programa se llama Thrive Capital , administramos fondos de donantes para darles pequeños préstamos a pequeños productores para la compra de maquinaria y la manera en que se paga es en especie a sus comunidades. Entonces, si a una persona que tiene una fábrica de madera le compramos una máquina en calidad de préstamo, la va pagando, por ejemplo, haciendo sillas mecedoras a los hospitales de Diriamba, Granada, Masaya. Este programa tiene más o menos veinte empresas, ya tiene dos años. Se han dado un poco menos de 100,000 dólares en préstamo y está teniendo excelentes resultados.
¿Qué necesitan las empresas nicaragüenses para desarrollarse?
Aquí está el sector empresarial, universitario, el sector social y el sector gubernamental. Queramos o no, todos nuestros destinos están enlazados, todos estamos en el mismo barco. Aquí no podemos pensar que aquí si los empresarios ganan, el Gobierno pierde, o si el Gobierno pierde, los empresarios ganan. Está muy arraigada la mentalidad de que uno gana y el otro pierde, pero para que podamos tener una economía dinámica que esté creando empleos, que sea pujante y que forme nuevos emprendimientos, necesitamos una alianza entre las partes y yo no espero que el Gobierno mágicamente vaya a crear políticas de fomento del emprendedurismo.
¿Por qué no?
Creo que el sector emprendedor, el sector de la juventud, el sector empresarial con sus conocimientos tiene que decirle al Gobierno: esto es lo que nosotros necesitamos y miren, esto es lo que se está haciendo en países como Israel, Irlanda, Colombia, Chile, Uruguay, China, para fomentar el emprendedurismo, como una estrategia nacional de desarrollo.
¿Si Ricardo Terán no hubiera nacido en la familia Terán, habría logrado todo lo que ha logrado o no?
Esa es una pregunta existencial y un poco difícil, porque a pesar de tener una familia con una actitud dispuesta a permitirme la oportunidad de construir mi sueño y empujarme y guiarme para que mis emprendimientos siempre tuvieran en su centro ayudar a Nicaragua, y aunque me han brindado acceso a recursos a los que nunca hubiera tenido acceso, la gran realización —y es algo que poca gente cree—, es que no han sido los recursos económicos los que me ha llevado hasta aquí, sino al acceso del capital humano y social de la familia y todo lo que ha engendrado en sus 80 años de ser empresarios, porque mi familia me ha abierto sus redes de contactos y personas que me han enseñado o me han conectado con alguien más en el mundo. Esos conocimientos no se obtienen en ninguna universidad. Es decir, ese acceso a capital social es absolutamente fundamental para el éxito.
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