José Denis Cruz
Un grupo de obreros da los últimos retoques a una de las entradas del parque Pedro Joaquín Chamorro. Repellan paredes y reparan zanjas. En el extremo sur del lugar, un letrero dorado marca el territorio con un nuevo nombre: “Parque del Alba”.
El anfiteatro y el monumento que se levantaron hace 30 años en honor al Mártir de las Libertades Públicas todavía están ahí, ahogados sin embargo por nueve columnas que se le han antepuesto. Justamente ahí fue asesinado por sicarios somocistas Pedro Joaquín Chamorro, el 10 de enero de 1978.
Desde meses atrás LA PRENSA había advertido de un raro movimiento en el parque del Mártir de las Libertades Públicas. Para ese entonces, el Concejo Municipal de la Alcaldía de Managua desconocía del cambio de nombre.
A Pedro Joaquín Chamorro, hijo del director mártir de LA PRENSA, el cambio le cayó como un balde de agua fría. “Cambiarle el nombre es menospreciar a la persona que defendió las libertades públicas”, repica un tanto encendido.
En 1980 la Junta de Gobierno inauguró el parque Pedro Joaquín Chamorro y a la vez emitió un decreto en el que se nombró al director de LA PRENSA “Mártir de las Libertades Públicas”.
Los obreros que trabajan en el parque piensan lo mismo. “Aquí todo lo ordena doña Rosario (Murillo)”, susurran.
“Creo que esta es idea de la señora Murillo, y se está equivocando. Yo quiero recordarle (a Murillo) que la muerte de Pedro Joaquín Chamorro fue la llama que encendió la ira del pueblo de Nicaragua. Sobre su sangre, sobre su cadáver, se gestó una lucha de liberación”, reflexiona Bermúdez.
El historiador Bayardo Cuadra recuerda que en 1989 el parque fue cerrado por razones desconocidas. Años más tarde se anunció un proyecto para rehabilitarlo, pero nunca se hizo.
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PROYECTO ILEGAL
El “Parque del Alba”, que se impone frente a la Asamblea Nacional, no tiene ningún matiz de legalidad. Así lo sostiene el diputado Pedro Joaquín Chamorro.
Leonel Teller, concejal capitalino, explica que el parque y anfiteatro son propiedad del Estado. “Le he dado vueltas y vueltas, he preguntado (si lo administra la Alcaldía de Managua, pero) es del Estado”, sostuvo.
El concejal añadió que el parque no está en el Presupuesto ni en la jurisdicción de la Alcaldía, de ello se deduce que el Gobierno fue quien decidió el cambio de nombre.
Sin embargo, en el 2009 la Alcaldía de Managua destinó una partida de medio millón de córdobas para la remodelación del parque que hasta ese momento se llamaba oficialmente Pedro Joaquín Chamorro. La obra nunca fue ejecutada y la Alcaldía dijo que la “descartó” porque el sitio estaba siendo habitado por los afectados del Nemagón y no daban espacio para ninguna intervención.
El concejal conservador, Luciano García, opina que es una construcción fuera de ley, pues para que el cambio se efectuara se debió someter a discusión en el Concejo.
No obstante la Ley de Municipios establece en el artículo siete que las alcaldías tienen competencia para “construir y dar mantenimiento a calles, aceras, andenes, parques y plazas”.
Agustín Jarquín Anaya, diputado aliado del Frente Sandinista y expresidente de la Comisión de Desarrollo, Población y Municipios, de la Asamblea Nacional, explica que el nombre del parque lo asignó la municipalidad en “armonía” con el Gobierno y cree que no va haber controversia. Pero, el diputado liberal Alberto Lacayo opina lo contrario y critica que el nombramiento del parque haya pasado por encima del Concejo.
Lacayo, quien es miembro de la Comisión de Educación, Cultura, Deporte y Medios de Comunicación Social, prometió ventilar el tema en el congreso.
Los obreros y la maquinaria encargados de la construcción del “Parque del Alba” no pertenecen a la Alcaldía de Managua, sino a la empresa Alba. Según revelaron los trabajadores, el ingeniero que dirigió el proyecto es de la estatal Petronic, perteneciente también al emporio de la pareja presidencial.
LA PRENSA intentó contactarse con la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, pero al momento de consultarle se limitó a decir que estaba fuera del país.


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