¡Gracias mamita!

De cariño unos las llaman “mamitas”, “mamis”, “mimi” y “abue”, pero sin importar cómo se les llame, ellas son la vértebra principal del núcleo familiar.

 

 

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Ya sabemos que las “mamitas” siempre están a nuestro lado, pero hay unas que se especializan en hacernos reír, en ser nuestros confesionarios, en mimarnos y aconsejarnos cuando nos equivocamos o no sabemos qué hacer.

Hay unas que son cuidadoras, que asumen la responsabilidad de cuidar a sus nietos y realizan las funciones de los padres en gran parte del día, y hasta la noche. Otras “abue” son las compañeras de juego, es decir, relajadas y no tan autoritarias y, que sin lugar a dudas, ellas mismas se dan chance de disfrutar una rica carcajada con las locuras que hacen los nietos. Aunque también existen abuelitas indiferentes y otras que se comportan como árbitros, que sabemos que nos quieren pero se comportan de forma autoritaria y distantes, pero esto pasa cuando no hay mucha comunicación con los nietos.

Y definitivamente no pueden faltar las permisivas que son aquellas “mamitas” que se preocupan de hacer lo moralmente correcto con sus nietos, pero manteniendo la prerrogativa de mimarlos y ser indulgente, afirma César Briones, psicólogo.

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Tatyana Luna

De cariño unos las llaman “mamitas”, “mamis”, “mimi” y “abue”, pero sin importar cómo se les llame, ellas son la vértebra principal del núcleo familiar.

Son esas mujeres longevas las que nos levantan el ánimo con sus caricias, nos “alcahuetean” todo lo que nuestros padres no nos dejan hacer, son las que llenan de sueños e ilusiones nuestras vidas y contribuyen con su paciencia a disminuir los momentos de crisis familiar, sin importar que muchas de ellas vivan lejos.

Pero sin lugar a dudas la labor más gratificante y con más reconocimiento en gran parte de sus vidas es la educación y el cuidado a sus nietos, y hasta los bisnietos, en el caso de que los padres no puedan hacerlo o uno de ellos esté ausente, manifiesta César Briones, sicólogo.

Para ellas no importan las horas de desvelo que dedican a sus nietos ni mucho menos el cansancio que puedan sentir, porque su cariño es tan especial que es casi similar al de una segunda madre. Aunque también se les adora y respeta porque con sus historias de antaño o con el relato de sus experiencias son las que transmiten los valores y prácticas culturales.

“Las abuelas no solo juegan un papel de apoyo para los nietos, sino que también desempeñan un papel activo en la crianza y socialización de ellos, ya que se caracterizan por realizar actividades del hogar y el trabajo emocional, manteniendo una estrecha relación llena de afectividad”, explica Gloria Castellón, sicóloga clínica.

Y aunque parezca mentira las “mamitas” disfrutan el doble a sus nietos, ya sea en los buenos y malos momentos, porque sufren al igual que las madres cuando los pequeños del hogar y hasta los más grandecitos están enfermos o están pasando por una situación difícil. Como bien dicen por ahí, ellas padecen la enfermedad “por partida doble”.

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