Julio Portocarrero Arancibia
Agradecimiento es el título de la canción que por primera vez cantó cuando tenía 5 años, Lizbeth Berríos, una chavala capitalina que estaba destinada a ser sorda por una afección en el sentido auditivo, “pero mi mamá oró y Dios hizo el milagro, y como una manera de agradecerle, me empezó a preparar en el canto”, explica.
Desde entonces quiso formar parte del grupo musical de su iglesia, pero como no estaba aún bautizada “empecé a hacerle berrinche a mi mamá y al pastor de mi iglesia, pues en esta no se bautizan niños, al final me bautizaron y ya formé parte del grupo de alabanza cuando tenía 9 años”, comparte esta chavala que estudió Derecho y actualmente finaliza la última clase de música, su segunda carrera en el Conservatorio Musical de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).
Cuando la soprano canta
Lizbeth sube a un escenario improvisado y unas cuantas luces caen sobre su cabello, el cual mueve tenazmente como para relajar los nervios. En un segundo surge de su garganta una canción cuya letra recrea una historia de desamor. Su voz hace eco entre las paredes blancas que parecen captar la intensidad del sonido.
“Lo que más me encanta de la ópera es el período romántico, pues las melodías son más hermosas; los tramas y letras de las piezas son más entendibles. Además me encanta la música española como la zarzuela”.
Para Lizbeth lo especial del canto lírico “es que poco a poco te vas metiendo en la trama de la obra, vas conociendo la pulcritud de la música y lo bien ejecutada que está”.
¡Ojo! Pero aunque esta promesa musical posee un gran talento, ha tenido que desarrollarlo. “Lo primero que empecé a trabajar fue la respiración que era una de las cosas que más me costaba, luego fue la impostación, que es una de las características más visibles de los cantantes de ópera”.
¿Y qué es eso de impostación? Pues según esta chavala es una técnica que consiste en fijar la voz en las cuerdas vocales para emitir el sonido en su plenitud, sin vacilación ni temblor. “Cuando empezás a cantar así, te volvés loco”, ríe.
A cantarle a la Madre

Mañana sábado en la embajada de El Salvador, Lizbeth participará en un concierto en honor a la madre nicaragüense junto al tenor salvadoreño Samuel Bautista. El concierto iniciará a la 5:00 p.m. y se organizará además en ocasión del primer aniversario de los sábados culturales que organiza la embajada salvadoreña. Y es totalmente gratis.
“Mañana voy a interpretar piezas de zarzuela española y algunas piezas latinoamericanas”, comenta.
Así que si querés conocer más sobre esta amiga de la ópera y la lírica, y deleitarte con la dulzura y fuerza de su voz, asistí mañana al concierto en el que Lizbeth interpretará algunas piezas representativas que llevan una mezcolanza de sentimientos. ¡Ahí nos vemos pues!
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