Munich/AP

Una y otra vez, Chelsea caminó por la cornisa. Ante quizás la última oportunidad para su pelotón de jugadores treintañeros, el club inglés conquistó este sábado su primera corona europea al superar al Bayern Munich en una definición por penales en la final de la Liga de Campeones.
Chelsea se impuso 4-3 en la tanda de penales, tras un empate 1-1 en los 90 minutos reglamentarios. Didier Drogba fue quien empató el duelo con un cabezazo a los 88 minutos, luego que Thomas Muller había adelantado al conjunto alemán con el mismo tipo de factura cinco minutos antes.
“Hemos sido mejores en todos los aspectos, pero tenemos que culparnos de haber tenido tantas ocasiones de gol y no haber marcado”, se lamentó Jupp Heynckes, el técnico de Bayern.
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Todo se definió desde los 12 pasos, y Chelsea también remontó tras fallar el primero de los remates. Nuevamente fue Drogba, el eterno delantero marfileño de los Blues, el que metió el penal decisivo en el Allianz Arena, el feudo de Bayern.
Y no podía ser de otra manera para Chelsea, equipo acostumbrado a jugar sufriendo al máximo. “Esto estaba escrito, creo yo, desde hace mucho tiempo”, dijo un eufórico Drogba. “Le quiero dedicar esta copa a todos los técnicos que hemos tenido, a todos los jugadores que estuvieron antes”.
Cuatro años después de sucumbir por penales ante Manchester United en la final de Moscú, Chelsea se convirtió en el primer club de Londres que levanta una Copa de Europa.

“Estoy feliz por los jugadores, cuatro años atrás tuvieron una pésima experiencia. Pelearon mucho para ganar esta competición”, explicó Di Matteo. “El corazón que han mostrado para no darse nunca por vencidos ha sido increíble”.
Su tránsito en esta Liga de Campeones difícilmente será olvidado, desde que remontó un 3-1 en contra ante Napoli, tras el choque de ida en los octavos de final y eliminar en semifinales al campeón Barcelona.
Para Bayern, fue otra decepción, al no poder atrapar su quinta corona continental en su propio estadio. Perdieron su segunda final en tres años y ven lejos su última consagración, lograda en el 2001.
La final en Munich fue más de lo mismo para Chelsea, reponiéndose del gol de Muller en el último tramo del tiempo reglamentario y luego, cuando su arquero Petr Cech le tapó un penal a Arjen Robben, cuando recién despuntaba el alargue.
Todo comenzó mal desde los 12 pasos. Philipp Lahm adelantó a Bayern y el portero Manuel Neuer le tapó el disparo a Juan Mata. David Luiz, Frank Lampard y Ashley Cole. Sin embargo, no volvieron a fallar. Mario Gómez y Neuer acertaron los siguientes remates alemanes, pero Cech le tapó el remate a Ivica Olic y Bastian Schweinsteiger estrelló el suyo en un palo.
Y luego fue el turno de Drogba para encargarse de poner punto final al drama y lo hizo con notable frialdad: le pegó a la derecha, mientras Neuer se tiraba al lado contrario.
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