Múnich, Alemania/AP
Una final inesperada con un desenlace impredecible. Chelsea y Bayern Múnich dirimirán mañana la final de la Liga de Campeones sin un favorito claro. Los alemanes juegan en su propio estadio y en su ciudad, mientras que los británicos cotizan al alza tras doblegar al multicampeón Barcelona en una brillante serie de semifinales y proclamarse campeones de la Copa de la FA.
La victoria daría al Bayern su quinta corona continental, mientras que para el Chelsea sería su primera Copa de Europa y la culminación del sueño del magnate ruso Roman Abramovich de inscribir el nombre del club inglés en la aristocracia del fut europeo.
“La ciudad está entusiasmada y no puede esperar”, dijo el capitán del Bayern, Philip Lahm, quien además es oriundo de Múnich. “Tenemos una gran oportunidad de ganar un título a nivel internacional y por cosas como estas es por lo que juegas al futbol”.
Múnich, plagada de carteles y referencias al partido, ya luce sus mejores galas para la gran final europea.
Considerados casi como actores secundarios, los dos equipos superaron en semifinales a los grandes favoritos españoles Barsa y Real Madrid contra todo pronóstico. Tanto Bayern como Chelsea han sido protagonistas de la competición en los últimos años.
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