Lucía Navas
Tomar un porcentaje de la partida presupuestaria que se asigna a las universidades públicas, a fin de trasladarlo a la educación básica y técnica, es una de las opciones que de acuerdo con los sindicatos les fue presentada por los personeros del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una reunión que sostuvieron este lunes.
Como era de esperarse, esta propuesta la rechazan los sindicatos oficialistas y el Consejo Nacional de Universidades (CNU). Pero fue bien recibida por la Unidad Sindical Magisterial (UMS).
El jefe de la misión del FMI, Marcello Estevão, dejó saber desde el inicio de la semana pasada, de la revisión del Artículo IV sobre la economía y finanzas del país, porque un tema prioritario en discusión es que en Nicaragua se invierta más en la calidad de la enseñanza para que puedan existir trabajadores mejores calificados.
El Fondo ha señalado al Gobierno la urgencia que en el país se reduzcan los niveles de informalidad laboral que marcan un 70 por ciento, de acuerdo con cifras oficiales. Y para ello reconocen que mejorar la calidad de la enseñanza básica y técnica pasa por destinar más recursos a esos sectores.
Para 2012, la asignación a las universidades es de 2,535.4 millones de córdobas, es decir 13.5 por ciento más que el año pasado. Igualmente creció la partida para cubrir los gastos de servicios básicos por 275.3 millones de córdobas.
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PORRAS LO CONSIDERA INTOCABLE
Según Gustavo Porras, secretario general del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) —brazo sindical del Gobierno—, la opción que el FMI ve viable sería reducir la partida del 6 por ciento del Presupuesto General de la República que reciben las universidades públicas.
“Plantearon lo del 6 por ciento (reenfocarlo). Preguntaron nuestra opinión, pero dejamos claro que el 6 por ciento es intocable porque estamos buscando como construir un país viable y de estabilidad social”, dijo Porras al salir de la reunión con la misión del FMI que se realizó en el Banco Central de Nicaragua (BCN).
Según la explicación del también diputado sandinista, los personeros del FMI habrían recibido la propuesta de parte de otros sectores con quienes se han reunido, aunque no especificó cuáles.
La misión del organismo desde la semana pasada ha sostenido encuentros con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), diputados de las bancadas representadas en la Asamblea Nacional, partidos políticos e incluso tienen en agenda encuentros con representantes de las universidades.
DEFIENDEN NEGOCIO DEL 6 POR CIENTO
La Constitución de la República establece la asignación del 6 por ciento del Presupuesto público a las universidades. “Esto tiene que ser respetado, no es negociable por parte de nadie en Nicaragua”, dijo Porras.
La opción para el diputado sindicalista es reducir las exoneraciones al sector empresarial para que el Gobierno obtenga más ingresos económicos y pueda destinar más fondos a la educación básica y técnica.
A Telémaco Talavera, presidente del CNU, tampoco le agradó la propuesta y atacó al FMI. “No conozco esa posición oficial, pero no me sorprendería porque es la misma posición que han mantenido siempre de menoscabar o limitar a la educación superior”, respondió Talavera a la consulta de LA PRENSA.
Talavera expresa “certeza” de que ni el Gobierno ni la Asamblea Nacional tomarán en serio el planteamiento del FMI. A su juicio lo que el organismo promueve es el modelo de la privatización de la educación universitaria.
“Reconocemos que debemos mejorar la educación, pero al sistema en su conjunto, y no afectando la calidad de las universidades. Las universidades tenemos un papel importante porque formamos al profesional, al maestro”, afirma.
Pero la profesora y miembro de la Unidad Sindical Magisterial (USM), Lesbia Rodríguez, respalda que se reforme la Constitución para reducir el 6 por ciento presupuestario a las universidades. Dice que así finalmente se asignaría el 7 por ciento del Presupuesto al Ministerio de Educación (Mined) y a los centros de enseñanza técnica.
“Mientras los maestros tenemos hasta tres turnos de clases, aulas saturadas de alumnos, sufrimos déficit de textos y un mal salario, de las universidades con todos los recursos que reciben, son pocos los profesionales que salen al año y la mayoría con grandes déficits para enfrentarse al mundo laboral”, cuestiona Rodríguez.
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