Las cartas están sobre la mesa. Aun cuando la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD) llamó desde la semana pasada a los partidos políticos a no participar en las elecciones municipales de noviembre, esta semana todos presentaron ante al Consejo Supremo Electoral (CSE) sus cartas de intención.
Tres fraudes electorales y unas autoridades con cargos vencidos y que carecen de credibilidad anulan la garantía de un proceso libre y transparente. Pero no todo está perdido.
Para Sofía Montenegro, miembro del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), si la oposición política sigue el juego, aun cuando las condiciones son irregulares, el as bajo la manga podría estar en la oposición de la sociedad civil.
“Las sociedades perduran por encima de las dictaduras y los caudillos. Considero que estamos saliendo de una vieja clase política, se nota el agotamiento de los viejos partidos y a pesar del monopolio político del Frente Sandinista, hay una oposición social independiente que emerge”, asegura Montenegro.
La socióloga confía en que la juventud será la que presione por este cambio, pero advirtió que “se necesita cohesión y madurez en la juventud opositora”.
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