“Usted no se puede sentar”, se acercó amable un miembro de la seguridad de la presidencia en la Casa de los Pueblos durante la visita del presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.
“Tampoco puede poner nada”, se refería a un bolso de una colega periodista. En ese precioso salón con un aire acondicionado que escarchaba la piel , no había derecho a mucho en la cobertura periodística. El inconstitucional presidente que nos calificó de “estimados”, nos tenía de pie y tan lejanos a él como de costumbre. El pretexto: la seguridad.
TEXTO: RAMÓN POTOSME
FOTO: CARLOS HERRERA
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A