Julio Portocarrero Arancibia
Su amor por los autos nació en la infancia desde que entró en contacto con carritos de todos los colores, tamaños y diseños, a los que califica como sus mejores juguetes. Pero el niño creció, se fue del país y después de un año de haber ahorrado para comprarse “un carro”, regresó; y con las manos en el timón, las autopistas de Managua se convirtieron en las pasarelas perfectas para exhibir las lujosas cualidades de Serti: “su auto soñado”.
Y aunque su familia le dice que no invierta tanto en él porque un día lo va a chocar, Mario Humberto Serti invierte su tiempo libre en las modificaciones externas e internas que constantemente le realiza a su auto.
DE PELÍCULA
Doce pantallas DVD, tapizado personalizado, luces de neón, doce tacómetros, bumpers trasero y delantero, más un lanzallamas, son las principales modificaciones que posee el carro de Mario, un Mazda 323 del año 2002 que está valorado en 20 mil dólares, que sin duda alguna forma parte de la vida de este chavalo que con 21 años ha ganado 28 trofeos en las distintas exhibiciones nacionales e internacionales en las que ha participado.
¿UN LUJO?
En Nicaragua la afición de los chavalos por los autos modificados está creciendo, aunque algunos lo consideran al igual que Mario como un hobby y “como un gusto lujoso que podés desarrollar si podés y tenés las facilidades para invertir y comprar algunas piezas”, aunque muchos abandonan este gusto por las costosas inversiones que implica tener un auto de película.
René Alvarado, amigo de Mario, se ha sumado a la lista de quienes invierten en autos. Hasta el momento ha invertido 20 mil dólares en su camioneta Ford F-150, a la cual le dedica tiempo los fines de semana.
TUNING SHOW
Además de estudiar Ingeniería en Sistemas en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Mario es miembro del club Bkings en el que es presidente de Tuning, espacio que se encarga de las modificaciones que poseen los autos.
Esto en realidad le apasiona y le ha hecho ganador de algunos premios en Costa Rica, Honduras y El Salvador, y siempre que se organice un Tuning Show, el estará presente con Serti, para mostrar con orgullo las modernas modificaciones que se aprecian cuando abre las puertas del que fue un día, su sueño infantil.
RÁPIDO Y FURIOSO
A diferencia de Mario, Diego Osejo ha participado con su Honda Civic en carreras de 1/4 de millas y circuitos cerrados, de los cuales él es campeón. Junto a su hermano Caleb Osejo y su amigo Michael Sequeira forman parte de la Asociación Nicaragüense de Autos de Velocidad (ANAV), que lucha contra las carreras de autos ilegales y la imagen negativa que la sociedad tiene del automovilismo, de manera que este sea concebido como un deporte positivo.
“No me dan miedo las carreras porque mi cuerpo reacciona a las dificultades, sobre todo en los circuitos; es una gran emoción la que siento, cuando tengo en mis manos el timón”, expresa Osejo.
EL NOVATO DEL AÑO
Keny Medal también es amigo de Diego, a él también le apasiona el automovilismo como deporte y gracias al desenvolvimiento con que se desarrolló en sus primeras carreras, obtuvo el título de “Novato del Año” y el segundo lugar en circuito cerrado. Lejos de ganar otras competencias, Keny desea que se construya una pista automovilística en Nicaragua.