MADRID/EFE/AFP
El juez Baltasar Garzón, de 56 años, rechazó “frontalmente” la condena que le impuso ayer el Tribunal Supremo español, y anunció que recurrirá la sentencia que, a su juicio, “elimina toda posibilidad de investigar la corrupción y sus delitos asociados abriendo espacios de impunidad”.
Azote de terroristas y de dictadores, sus decisiones, siempre rodeadas de polémica, le llevaron al banquillo de los acusados, en el que él quiso sentar a personajes como Osama Bin Laden. Además, hizo apresar a Augusto Pinochet en 1998. La condena pone fin a su carrera de magistrado.
El Alto Tribunal encontró a Garzón culpable de prevaricación por haber autorizado a interceptar las conversaciones que mantuvieron en prisión los presuntos cabecillas de un caso de corrupción con sus abogados, conocida como “caso Gurtel”, que afecta a antiguos altos cargos del Partido Popular y sus abogados. Ninguno de los acusados en ese caso fue condenado.
En una nota remitida a los medios, Garzón denuncia que la sentencia no se ajusta a derecho. Añade que tomó todas las medidas legales para garantizar el derecho de defensa y la investigación de delitos muy graves relacionados con la corrupción.
Según Garzón, a lo largo del procedimiento, se han violentado sus derechos sistemáticamente, sus peticiones de defensa han sido desatendidas y el juicio oral una excusa, cuyo contenido ha sido utilizado solo contra él “para poder dar forma a una sentencia que ya estaba anunciada desde hace meses”.
Asimismo, califica de aberración que la condena se justifique explicando que el hecho de que en el auto en que el ordenó intervenir las comunicaciones incluyera una cláusula para hacer prevalecer el derecho de defensa, revela que sabía que su resolución afectaba a ese derecho.
La condena a Garzón hizo que cientos de personas protestaran en el centro de Madrid para expresar su “vergüenza” por la sentencia. Además, familiares chilenos de víctimas de la dictadura de Pinochet lamentaron la condena, así como lo hicieron organismos de derechos humanos en Guatemala, Argentina, las Abuelas de Plaza de Mayo, y exiliados españoles en Francia.