Lucía Navas
El gobierno de Daniel Ortega pretende seguir recibiendo cooperación internacional, pero bajo las condiciones que le favorezcan y no aquellas que le representen una presión que no vaya acorde con su política.
Al menos eso queda evidente por las declaraciones del vicecanciller y secretario de Cooperación Externa, Valdrak Jaenstchke, al informar que en una semana se reunirán con la Mesa de Cooperantes para “solicitarles un nuevo modelo de cooperación”.
Waldner aseguró que la decisión “no ha tenido absolutamente nada” que ver con la situación política interna, como los resultados de las elecciones de noviembre pasado. Insistió que responde a problemas presupuestarios que enfrenta Austria. Más de 115 millones de dólares fue la cooperación que se dio en 25 años a Nicaragua.
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Se calculan unos 300 millones de dólares los perdidos por Nicaragua en apoyo de financiamiento ante el retiro de varios países, como Alemania, donde las razones principales han sido los fraudes electorales de 2008 y 2011.
Pero Jaenstchke dice que ahora les interesa gestionar otras “modalidades de cooperación” donde los proyectos se ajusten más al “modelo de organización y participación social” que tienen en los municipios. “Hablamos, por ejemplo, en lugar de contratar una empresa para que te abra zanjas para poner una tubería de agua potable, realizarlo junto a la comunidad quien aportaría parte de su voluntariado y su entusiasmo”.
Justifica el vicecanciller que la reorientación pretende más eficiencia en la ejecución de los proyectos partiendo de “hacer que estire más el dinero”.
“Nosotros buscamos cero condiciones alrededor de los recursos externos. Que los recursos no sean condicionados a nada más que para alcanzar los niveles de desarrollo”, afirma Jaenstchke.
YA NO SOMOS PRIORIDAD
Pero el giro del Gobierno responde a que Nicaragua deja de ser altamente prioridad por la mejor posición macroeconómica alcanzada, que lo ubica en la categoría de “país de renta media baja”. Eso significa que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de los nicaragüenses superó los 1,000 dólares anuales, según el vicecanciller.
“Entonces ya no somos de los países más pobres del mundo sino que estamos en otra categoría. Eso significa que en el mundo de la cooperación uno tiene acceso a distintas modales”, afirma Jaenstchke.
Reconoce que obliga a “ser más creativos” pues las modalidades a los fondos que se pueden acceder, por ejemplo, son a los del Banco de Inversiones Latinoamericano de la Unión Europea. “Ya no solo sentarnos a esperar que nos vengan a ofrecer una donación sino activamente buscar los recursos que se necesitan para financiar el desarrollo”.
Waldner aseguró que la decisión “no ha tenido absolutamente nada” que ver con la situación política interna, como los resultados de las elecciones de noviembre pasado. Insistió que responde a problemas presupuestarios que enfrenta Austria. Más de 115 millones de dólares fue la cooperación que se dio en 25 años a Nicaragua.
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