Las fuerzas de seguridad no impidieron a los miles de hinchas locales invadir el campo al final del encuentro, al igual que habían hecho algunos tras cada gol. LA PRENSA/AP/AHMED HASSAN

La tragedia más grande en futbol

Egipto vivió ayer la mayor tragedia de futbol en su historia en la ciudad mediterránea de Port Said, que dejó 74 muertos, entre ellos un policía, y 248 heridos, cuando los grupos rivales Al Masry y el cairota Ahly se enfrentaron tras oír el silbato final del partido que fue ganado por el primer grupo, tres goles por uno.

El Cairo/EFE

Egipto vivió ayer la mayor tragedia de futbol en su historia en la ciudad mediterránea de Port Said, que dejó 74 muertos, entre ellos un policía, y 248 heridos, cuando los grupos rivales Al Masry y el cairota Ahly se enfrentaron tras oír el silbato final del partido que fue ganado por el primer grupo, tres goles por uno.

El testigo Hosam Mohamed Mustafa explicó que los hinchas del Al Masry amenazaron de muerte desde el comienzo del partido a los seguidores y jugadores del Ahly, y al final del encuentro se lanzaron al campo para “linchar a los jugadores del Al Ahly”. Mustafa añadió que los futbolistas más hostigados fueron las principales estrellas del equipo cairota, como el portero Sherif Ekramy y el centrocampista Mohamed Abutrika.

El delegado de Sanidad de Port Said, Helmy Ali al Afny, señaló que la mayor parte de los fallecidos perdieron la vida por traumatismos y hemorragias, y también hubo un gran número de ingresados por caídas desde las graderías del estadio.

El Ministerio del Interior, que brindó las cifras oficiales de afectados, formó una comisión para investigar el hecho.

RIVALIDADES DE VIEJA DATA

Las repercusiones de los enfrentamientos saltaron de inmediato a otros estadios de Egipto, como sucedió en el choque entre el Zamalek cairota y el Ismaily, que fue suspendido al final de la primera parte luego que los hinchas del primer equipo incendiaran parte de las gradas.

Los ultras del Al Ahly, más conocidos como los “Diablos Rojos”, tienen una bien labrada fama de radicales y se han enfrentado con frecuencia a las fuerzas de seguridad egipcias en las protestas que ha vivido en los últimos meses la plaza Tahrir de El Cairo. Su rivalidad con los ultras del Al Masry, las “Águilas Verdes”, solo es superada en fiereza con la que mantienen con el Zamalek.

El 11 de febrero de 1974 el futbol egipcio vivió otra gran tragedia, cuando fallecieron 48 espectadores al hundirse una tribuna en el estadio del Zamalek en El Cairo.

La Junta Militar egipcia ordenó el flete de dos aviones militares para evacuar hacia El Cairo al equipo y a los aficionados del Al Ahly, así como a algunos de los heridos graves.

El jefe de la Junta, el mariscal Husein Tantaui, se comprometió a indemnizar a las familias de los fallecidos, y evitó pronunciarse sobre posibles destituciones de los responsables de la seguridad, que solo llegarán al final de la investigación.

Por su parte el presidente de la Cámara baja del Parlamento egipcio, Saad al Katani, convocó de urgencia a una sesión de la institución legislativa para debatir hoy los sucesos de Port Said.

El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, acusó a los partidarios del antiguo régimen de los disturbios. Por su parte el Movimiento 6 de Abril, germen de la revolución que derrocó a Mubarak y que ahora pide la renuncia de la Junta Militar, criticó a las fuerzas de seguridad por su inoperancia y su escasa voluntad para detener los enfrentamientos.

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