Por Elba Cristina Parrales
Tu hijo tiene menos de 12 meses de haber nacido y ya intenta caminar solito o gesticula sonidos deseando hablar, esto probablemente se deba gracias a la estimulación temprana que recibe.
La pediatra Alba Hernández, de la clínica materno infantil Alba, afirma que durante el embarazo es de vital importancia que los padres le hablen al bebé, ya que le será de mucha ayuda porque es cuando se está formando el sistema nervioso, el cerebro y las neuronas.
“El bebé desde que está en el vientre de su madre tiene la capacidad de sentir, ver y oír, e incluso puede tener preferencias del sentido del gusto”, manifiesta la especialista.
Comunicarse con el bebé desde que está en el vientre, cantar, bailar, escuchar música, sobarse la panza, permitir que el papá acaricie el vientre y que le hable en voz alta, relajarse e imaginar al bebé permite que el feto perciba todas estas actividades debido a la circulación de las hormonas del placer en el torrente sanguíneo, que permite que el bebé sienta satisfacción. “Pero si la mujer vive una situación emocional complicada, ansiosa o tensa, puede afectar el desarrollo y crecimiento del feto”, explica la pediatra Hernández.
La estimulación temprana en los bebés permite que los órganos de los sentidos, como la visual y la auditiva, se perfeccionen desde pequeñitos. Esto permitirá que tu hijo reconozca y establezca diferencias entre los colores, las formas y los sonidos. Puedes leerles cuentos con figuras, colores y distintas texturas como una herramienta de estimulación.
“Los procesos psíquicos y las actividades que se realicen con los bebés les ayudará a constituir habilidades que serán imprescindibles en su vida posterior”.
En los primeros meses, las canciones y las palabras dichas con dulzura ayudarán a que el bebé ponga atención y logre gesticular sonidos rápidamente. La pediatra recomienda elegir un momento tranquilo para jugar y así estimular al bebé.
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Muchos juegos
se pueden practicar para estimular el desarrollo del bebé. Durante el primer año, por ejemplo, al bebé le encantan las caras y los gestos que hacen, especialmente la suya cuando la ve en un espejo. Esta acción involucra una actividad intelectual, ya que se reconoce a sí mismo.
Pon a tu bebé
frente a un espejo y luego apártalo de manera que su cara salga del reflejo, para luego reaparecer. Acompaña la acción con frases como: ahí está Eliza, Pablo o José y ahora ya no. ¡Y ahora ya está de nuevo! Cuando el bebé ya reconozca su rostro, señala sus ojos en el reflejo y después en su carita, diciendo: los ojos son para ver. Y si le muestras otra parte de su rostro, como la boca, dile: la boca es para comer y sonreír.
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