Indianápolis / AP
A diferencia de hace cuatro años, cuando todos vistieron trajes negros como una señal de unidad antes de enfrentar a los invictos Patriots de Nueva Inglaterra, los Giants llegaron el lunes a la sede del Súper Bowl sin trucos motivadores.
La racha ganadora de Eli Manning y compañía es de apenas cinco, pero los Giants parecen mejorar semana a semana. Seguramente los Patriots (15-3) entienden cómo se sienten sus rivales, ya que ellos sienten lo mismo.
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Al aterrizar en Indianápolis para una nueva final de la NFL contra Nueva Inglaterra, los Giants se mostraron simple y sencillamente como un equipo confiado.
Creen en sí mismos tanto como en 2008, cuando le arruinaron una temporada perfecta a los Patriots con una sorpresiva victoria de 17-14.
“No teníamos dudas”, afirmó el lunes el guard Chris Snee en referencia al ánimo de los Giants cuatro años atrás. “Tienes que ser un equipo confiado cuando abordas el avión. Llegas a este partido por una razón, no es por casualidad. Debes tener confianza cuando sales a jugar”.
Los Giants trataron de demostrar eso hace cuatro años con su atuendo enteramente negro. Este año, cada jugador eligió lo que vestiría en forma individual. Si hay algo diferente, no es la manera en que se sienten los Giants.
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