Anne Pérez Rivera
A simple vista, las crías parecen dos pequeños gatitos mal humorados. Sin embargo, pueden llegar a crecer tanto como un perro labrador de un metro de alto y casi dos metros de largo, aproximadamente.
A partir de 1996, la caza del puma está prohibida en la Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guayana Francesa, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Suriname, Venezuela y Uruguay, según la Unión Mundial para la Conservación.
No obstante, Estados Unidos y Canadá si permiten la caza.
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Se trata de dos chiquitos, pero salvajes pumas que fueron rescatados de una muerte segura después de un mes de nacidos.
Los animales, que ahora están resguardados por la fundación Amarte, habitaban en las inmediaciones de una finca de trigo en San Rafael del Sur junto a su mamá y otro puma bebé. Sin embargo, un grupo de campesinos encontró a los animales que salieron huyendo con tan mala suerte que los dos más pequeños se quedaron atrás, y fueron atrapados.
“Habían planes de venderlos a un zoológico privado. También había temor de que alguna gente decidiera criarlos para luego aprovechar la piel, y el peor problema es cuando la gente los mata para evitar que los pumas se coman a sus animales de patio, porque por naturaleza ellos son de comer ovejas, gallinas, pelibueyes”, explicó Noel Martínez, médico veterinario y miembro de la fundación Amarte.
Los pequeños pumas se encuentran desde ayer en la clínica de esa fundación y, según su director, el doctor Enrique Rimbaud, serán cuidados hasta que tengan la edad justa para sobrevivir por su propia cuenta en las reservas naturales que están bajo la supervisión del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).
“Los pumas pueden ser independientes en un hábitat natural a los seis meses”, dijo.

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