Ramón H. Potosme
La sesión especial que abrió la primera secretaria Alba Palacios, contaba con el quórum, según ella, aunque no dio número de los diputados presentes y ausentes.
El presidente de la Asamblea, René Núñez Téllez, antes de tomar la promesa de Ley, mencionó los grandes logros del gobierno como el fin de los apagones, las mejoras en infraestructura vial y hasta señaló que las exportaciones este año fueron de cuatro mil millones de dólares incluyendo a las zonas francas.
Luego Ortega tomó el micrófono y comenzó a hablar de la paz, de la energía nuclear, de la paz en Medio Oriente y del avance de las mujeres en el parlamento y del pueblo presidente, y de Aniceto Prieto presidente y de Pancho (Madrigal) presidente, en referencia al personaje creado por Fabio Gadea Mantilla, su principal contendiente.
[/doap_box]
“Ay Nicaragua Nicaragüita”, es la canción de entrada cuando Daniel Ortega dijo jurar respetar la Constitución. Son las seis y cincuenta minutos de la tarde, con casi tres horas de retraso, Ortega es investido ilegalmente. Antes, la primera escena fue la entrada solemne de los símbolos patrios y la Carta Magna, precisamente la que violó para postularse y hacerse reelegir.
La Constitución anoche fue un libro de papel que portó un militar con paso marcial. No es más que eso, papel. Según la mayoría de juristas el inconstitucional presidente Ortega debió entregar la banda presidencial no rebotarla y recibirla como sucedió anoche pues su candidatura era prohibida.
Ya es de noche y los escuadrones de invitados disciplinados han entrado a la plaza de la Revolución, la Cultura… y otros nombres más como la ha bautizado la primera dama Rosario Murillo. Ah, Murillo, por cierto, vestida de blanco piruetea al público para animarle a levantar los brazos. Esa labor fue reforzada por Fidel Moreno, el mandamás de la Alcaldía de Managua que dirigió la orquesta de la Juventud Sandinista que ovacionaba a su presidente.
Presidentes solo habían siete; el de Venezuela Hugo Chávez, a quien Ortega tras recibir la banda presidencial y dar 31 pasos para llegar a Chávez, se le cuadró y le saludó de primero; el de Irán, Mahmud Ahmadineyad; el de Honduras, Porfirio Lobo; el de El Salvador, Mauricio Funes; de Haití, Michele Martelly; por Guatemala, Álvaro Colom, y el recién electo Otto Pérez; y el presidente de Surinam, Desi Bouterse.
También recibió a “Felipe”… ups, “su alteza real”, como dijo Ortega al referirse al heredero de los Borbones, el príncipe de Asturias, en representación del reino de España.
Los demás invitados de Sudamérica, el Caribe, África, Europa y Estados Unidos, eran vicepresidentes, cancilleres, vicecancilleres o embajadores. Olvidé a Ricardo Martinelli, quien canceló a última hora y, según los medios panameños, pudo ser por su respaldo a Costa Rica en los conflictos fronterizos con Nicaragua o por las duras medidas migratorias contra los migrantes nicaragüenses.

Ver en la versión impresa las páginas: 6 A