Alfonso Dávila Barboza

Legislación manipulada con dolo y cinismo

Justamente nos encontramos conviviendo en estos momentos dos etapas muy propias, muy nobles y muy sentidas que nos obligan como devotos del amor, del respeto y lo natural de la esfera de lo humano y de lo cristiano comprender y reconocer lo que significa la Declaración Universal de Derechos Humanos de reciente aniversario y las festividades todavía más recientes del advenimiento de la humildad, de la fraternidad, de la sinceridad y de la entrega de su propia vida por nuestra salvación, lo que se encarna y se exterioriza en la vida y andanzas sublimes como su martirio en la cruz de Jesucristo.

De entrada, me permito en este artículo invitar a los miles de lectores de este espacio a profundas reflexiones que tengan como meta el solemne compromiso de procurar a toda costa a corto plazo una Nicaragua que ocupe el lugar que le corresponda como nación soberana y en superación de una mejor estructura del exacto cumplimiento de su vida legal muy lejos de manipulaciones en que está de por medio lamentablemente el dolo y el cinismo y algunos funcionarios que con sus decisiones y actitudes dañan al Gobierno y le restan credibilidad a la Administración de Justicia.

Expreso que mis vínculos con el poder judicial son de muchos lustros ya como abogado litigante y posteriormente en el desempeño de funciones judiciales en que tuve como mística, de lo que hay registros, el total cumplimiento de las ordenanzas con formativas de las leyes sustantivas y adjetivas; lo que dio como resultado en una ocasión inolvidable ser víctima de un atentado criminal de parte de un sujeto a quien encontré culpable de graves delitos y quién tras una fuga de complacencia atentó contra mi vida con arma blanca, lo que me tuvo al borde de la muerte. Me duele y ese incidente me hizo encontrar una realidad que dejo como testimonio en esta ocasión como es que en el cumplimiento de nuestros deberes los riesgos contra nuestras vidas están muy cerca.

Ahora pasemos a determinar lo necesario y vital que resulta el total contenido de la citada Declaración de los Derechos Humanos y a la vez distinguir lo valioso del contenido y ejercicio de la realidad. Señalaba un jurista de prestigio internacional que “los derechos humanos deben ser protegidos cotidianamente por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Siempre y lo tomo como un compromiso sociopolítico cuando escribo sobre temas legales, tener a mi alcance los documentos de respaldo que me favorezcan y me avalen los escritos que me colman y que son producto de mis estudios y experiencias de preferencia en la rama del Derecho Penal. Dispone nuestra Constitución Política que “La administración de la justicia garantiza el principio de la legalidad” y tal ordeno de la Carta Magna se descubre en el Código Penal actual en sus preliminares teniendo como soporte el citado principio; y merece referirse una disposición que se violenta con facilidad por algunos judiciales que estiman brindarle atención a los funcionarios de nivel superior cuando aquellos recomiendan a ciudadanos divorciados de las políticas gubernamentales como es formulando interpretaciones extensivas con dolo y malicia.

Por otro lado favorecer a los implicados en delitos sexuales es, más que corrupción, vergüenza y atropello a la justicia. El autor es miembro de la Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua.

Columna del día Opinión
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