Por Arlen Cerda
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intenciones”.
Félix Maradiaga, experto en temas internacionales.
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La relación entre el presidente Daniel Ortega y su homólogo iraní, Mahmud Ahmadinejad, deja a Nicaragua poco beneficio a un alto costo, que envolvería al país en la investigación que iniciaría el Departamento de Estado de los Estados Unidos si prospera la solicitud que la semana pasada presentó la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, consideran los expertos en temas internacionales Álvaro Taboada y Félix Maradiaga.
Cuando Ahmadinejad visitó Nicaragua en enero del 2007, se habló de “amplios acuerdos de cooperación” para la fabricación de vehículos, maquinaria agrícola, cemento y productos químicos, construcción de centrales eléctricas y apoyo a la agroindustria.
Maradiaga ha investigado la presencia iraní en Nicaragua y asegura “casi todo eso quedó en retórica”. De hecho, dos años después de aquella visita, Ortega seguía buscando el perdón de la millonaria deuda que contrajo en los ochenta.
RAZONES PARA PREOCUPARSE
Hace un par de años, la presencia de Irán en la región no era tan sólida. Sin embargo, Maradiaga cree que esa situación está cambiando en Venezuela y Bolivia, en menor grado, donde “la presencia iraní ha crecido y se justifica la preocupación de algunos como Ros-Lehtinen”.
Dice que aquí esa presencia aún es modesta, pero los vínculos comunes de antiamericanismo “posicionan al Gobierno como un actor poco prudente en las relaciones internacionales”.
En tanto, Alberto Taboada también cree que “el régimen despótico” iraní es una amenaza seria en contra de Israel, y “no es sano” que Nicaragua defienda a Irán.
Finalmente Maradiaga sostiene que “este Gobierno es poco predecible en política exterior”.
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