Querida Nicaragua: La reiterada violación a varios artículos de la Carta Democrática Interamericana de la OEA por parte del Gobierno de Nicaragua, tanto en las elecciones presidenciales del pasado 6 de noviembre, como en las municipales de noviembre del 2008, son motivo más que suficiente para que cualquier Estado Miembro de la OEA o el secretario general soliciten la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para adoptar las decisiones pertinentes.
Los Estados Unidos y Canadá, países miembros de la OEA, están usando mecanismos de presión para que esa organización tome cartas en el asunto y presione a los países que están violando la Carta Democrática. Ya que no lo hace ninguno de los Gobiernos latinoamericanos, ni el secretario don José Miguel Insulza por temor a represalias por parte del chavismo, lo están haciendo aquellos gobiernos democráticos que no le temen ni a Chávez ni a Ortega.
Están pidiendo sanciones para los gobiernos de Nicaragua y Venezuela por violar los principios consignados en la Carta Democrática de la OEA.
Estos principios son muy claros. Art. 1. “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”. Art. 3. “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.
“Art. 20. En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente”.
Nicaragua es signataria de la Carta Democrática Interamericana aprobada en sesión plenaria de la OEA el 11 de septiembre de 2001 y por lo tanto está comprometida a cumplir todos y cada uno de sus artículos.
Proclamar el respeto a este documento y solicitar sanciones para los países que constantemente lo violan no constituye injerencia alguna. Simplemente el Legislativo norteamericano está volviendo por los principios democráticos que países como Nicaragua y Venezuela violan constantemente. Debería darnos vergüenza como latinoamericanos que sean los Estados Unidos y Canadá quienes intenten sacarnos las castañas del fuego. Los temerosos y calculadores gobiernos de Latinoamérica y el Caribe simplemente contemplan el avance del totalitarismo y las dictaduras, se hacen los sordos y ciegos, y se vuelven mudos en las sesiones de la OEA donde no se atreven a pronunciar una palabra en defensa de la democracia y en contra de las dictaduras que se están entronizando en nuestros países, violando los artículos de la Carta Democrática Interamericana de la OEA.
Los representantes del pueblo norteamericano, que paga sus impuestos y mira cómo su dinero sirve para apoyar dictaduras, tienen toda la razón cuando piden sanciones para detener el avance totalitario. Los norteamericanos no quieren seguir ensebando la soga con la que quieren ahorcarlos. Cualquiera entiende que tienen razón.
El autor es director general de Radio Corporación.
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