En unos pocos días el compañero comandante pueblo presidente Daniel asumirá un segundo mandato, consecutivo, que precisamente por esa razón es inconstitucional. Además, lo asumirá en circunstancias políticas muy distintas a las del 2007, ya que aunque ahora tiene control absoluto del Estado, también es cierto que ahora no le cabe duda a la mayoría de los nicaragüenses y a la comunidad internacional democrática que Ortega ha llegado donde está no por el apoyo legítimo de la ciudadanía sino mediante artimañas, chantajes, corrupción y abusos.
Pero bueno, ese tema ha sido ampliamente discutido y lo será a lo largo de los próximos cinco años. Lo que casi no se discute pero que es de suma importancia sin embargo, es ¿hacia dónde vamos? Si es que vamos a algún lado, y de ser así, determinar si vamos caminando, corriendo, o dando grandes saltos.
Durante toda la campaña electoral, Ortega habló solo una vez de lo que pensaba hacer en su inconstitucional período del 2012 a enero del 2017. Y lo que dijo fue “vamos a seguir haciendo lo que hemos venido haciendo”.
¿Es eso suficiente para lograr que este país salga de la pobreza? No lo creo. Él ya gobernó cinco años y asegura que mediante sus políticas ha reducido la pobreza, cosa que ponen en duda muchos economistas serios y esa duda será dilucidada solo cuando el Gobierno cumpla con la exigencia de organismos financieros internacionales, de hacer públicos los verdaderos datos sobre la pobreza en el país.
Aunque para mí desde el momento que esconden los datos y los organismos tienen que exigir que se hagan públicos pues está claro que los números no son favorables.
Entonces si en cinco años, con toda la ayuda de Venezuela y con los precios de nuestros productos de exportación a niveles récord la pobreza sigue, en el mejor de los casos, estancada, pues vale repetirse la pregunta ¿hacia dónde vamos?
Eso de los precios internacionales de nuestros productos no es un beneficio eterno. El sitio cronista.com publicó el pasado 12 de diciembre un artículo que tituló: los inversores dudan cada vez más sobre el boom de los commodities (materias primas) y dice en su parte medular: “La cautela de los inversores refleja los temores sobre hacia dónde podrían dirigirse los mercados de commodities, y no sobre dónde se encuentran ahora. Muchos mercados… están bastante ajustados”.
Entonces no se puede descansar en esos laureles sobre todo cuando lo que produce nuestra economía es un crecimiento modesto que todavía está muy lejos de los volúmenes e ingresos de los países del resto de la región. Solo Honduras, que ocupa el cuarto lugar (nosotros el quinto), nos saca casi el doble en ingresos por exportaciones. Entonces “más de lo mismo” no nos va a llevar a ningún lado.
Este Gobierno, y cualquier otro que fuera debe pensar en dar grandes saltos hacia adelante para poder sacar al país de la pobreza y eso se logra invirtiendo en educación, cosa que este Gobierno —ni los anteriores— han hecho con seriedad.
Pero también deben darse cuenta que lo que se debe fomentar es el crecimiento del mercado interno. Que nuestra población tenga la capacidad de dinamizar su economía y no al contrario, fomentar un modelo exportador que, cuando caigan los precios, va a tener que recurrir a la pobreza de la mano de obra para subsistir. Eso solo garantiza la pobreza perenne, desgraciadamente es de la pobreza de la gente de lo que se alimenta el orteguismo, y no solo ellos.
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