César Úbeda Bravo
Para el exdiplomático Mauricio Díaz, los intentos por destruir la OEA expresados por la línea dura chavista en la reunión del CELAC lo que busca es la destrucción de los dos organismos especializados en materia de derechos humanos de la OEA, la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. “Ambos organismos muy prestigiosos a nivel mundial, han venido emitiendo recomendaciones y fallos que incomodan a los nuevos dictadorzuelos del continente”, consideró Díaz.
Según Díaz, esas son las realidades que debemos enfrentar ante ese intento de sustituir a la OEA por la CELAC, nuevo organismo americano que se creó recientemente en Caracas durante la cumbre de presidentes de los países de América Latina y el Caribe, integrado por 33 naciones de la región, excluyendo a Estados Unidos y Canadá.
“Así como vemos en nuestra Nicaragua cómo se pretende sustituir a las organizaciones expertas en observación electoral por engendros de la nueva doctrina Monroe liderada por el neofilibustero del continente, de igual manera se pretende que el petróleo chavista cree una nueva correlación de fuerzas entre los amantes del autoritarismo institucional regido por ‘hombres fuertes’ o la alternativa civilizada de instituciones fuertes que eviten que ‘el hombre’ se ponga por encima de la ley”, indicó Díaz.
Para el exdiplomático, la pregunta necesaria es ¿están dispuestos los gobiernos democráticos del continente a dejar morir una organización que mal que bien ha sido útil para avanzar —aunque muy lentamente— en la senda democratizadora en la mayoría de las naciones del continente?
Según Díaz, lo que impulsa el famoso socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez es el renacimiento de las viejas dictaduras disfrazadas de opción preferencial por los pobres.
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