Querida Nicaragua: El presidente de facto del Consejo Supremo Electoral, don Roberto Rivas, convocó al cuerpo diplomático para darle su informe final sobre el proceso electoral, el cual incluyó una supuesta conjura de la Alianza PLI, en asociación con el prisionero Boitano y con la Embajada USA. Dijo que a pesar del incesante boicoteo de la Alianza PLI, el héroe de la jornada, don Daniel, obtuvo la extraordinaria mayoría de casi el 63 por ciento.
Don Roberto sigue ofendiendo la inteligencia del pueblo nicaragüense y ahora del cuerpo diplomático, repitiendo la monumental mentira de un triunfo inexistente y ocultando en todos sus detalles el igualmente monumental fraude electoral que todos pudimos ver. Lo que no dijo don Roberto fue que desde más de un año antes de los comicios se comenzó a negar sus cédulas de identidad a todos los ciudadanos antiortega, y se repartieron las mismas como cartas de naipe a la llamada Juventud Sandinista 19 de julio, inclusive a jovencitos de 15 años de edad no aptos para ejercer el voto.
Tampoco dijo, aunque el cuerpo diplomático lo sabe de sobra, que fue intensa la batalla para poder obtener las acreditaciones de los fiscales de la Alianza PLI, y que a última hora muchos de ellos no obtuvieron su acreditación. Y por supuesto que no dijo sobre las juntas receptoras de votos madrugadoras, que pusieron en las urnas cantidad de boletas previamente marcadas en la casilla de don Daniel, y que, a las 6 de la mañana cuando llegaron los fiscales, no les permitieron revisar y comprobar si las urnas estaban vacías. Luego, las urnas embarazadas aparecieron en el conteo con más votos que las boletas asignadas a la Junta Receptora de Votos a la que pertenecían. Todo esto lo ignoró don Roberto ante el cuerpo diplomático.
Tampoco dijo don Roberto que muchos empleados públicos (algunos de ellos lo han confesado omitiendo naturalmente sus nombres), recibieron varias boletas, las que llevaban ocultas en sus chaquetas, y que así marcaron hasta cuatro y cinco boletas en la casilla orteguista.
Tampoco dijo que en innumerables juntas dominadas por miembros de los consejos del poder ciudadano orteguista, se “corrigieron” algunos números. Como ejemplo, donde el FSLN consiguió 53 votos, simplemente se le antepuso el número 3, para que sumaran 353 votos. Naturalmente en esta forma cualquier candidato gana una elección, no hay poder humano que lo impida.
Se le olvidó decir a don Roberto que no permitieron una amplia observación internacional, tal como se hace en los países democráticos, que impidieron la observación del Centro Carter y la de los organismos nacionales especializados como Ética y transparencia, Ipade y Hagamos Democracia.
Don Roberto y sus compañeros malabaristas, autores del fraude, han repetido tantas veces que estas elecciones fueron transparentes, que terminarán por creer sus propias mentiras.
Y está bien que ellos lo crean y que juren y rejuren la transparencia de estas elecciones, pero que al menos guarden un prudente silencio. No ofendan más la inteligencia de nuestro pueblo repitiendo lo que ni ellos mismos se creen.
Los fraudes y las reelecciones han sido una plaga tenebrosa en nuestra historia, y estos métodos no le dan a los pueblos sosiego y tranquilidad. Le dan incertidumbre.
El autor es director general de Radio Corporación.
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