Querida Nicaragua: don Daniel habló lo que quiso y cuanto quiso en la cumbre del CELAC en Caracas, precisamente el día en que múltiples sectores de la sociedad nicaragüense, profesionales, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, obreros, campesinos, mujeres, jóvenes y además miembros de todos los partidos políticos en un deseo y reclamo comunes, nos unimos para protestar por el fraude electoral y pedir cambios en las estructuras del poder electoral y en la propia ley y la realización de nuevas elecciones para corregir los errores del pasado 6 de noviembre.
La marcha fue un hermoso acto de civismo donde la oposición demostró su vocación de paz, ausente de todo género de violencia o de la chabacanería muy propia de otros grupos proclives al gobierno orteguista.
A don Daniel le llegó la información hasta Caracas y en su intervención, que naturalmente duró más de la cuenta y dijo más de lo que debía, acusó a los organizadores de haber recibido financiamiento del “imperialismo”, fustigó a la Comisión senatorial que recientemente se reunió en Washington para examinar la situación de la democracia y recomendar ciertas medidas para enderezar el rumbo de la misma en Nicaragua y aseguró que si se realizaran nuevas elecciones en nuestro país, él ganaría no solo con el 62 por ciento sino que con el 70 por ciento.
No tengo la menor duda de que con el actual Consejo Supremo Electoral, con la misma ley electoral, con la misma retardación en la entrega de cédulas de identidad, con la misma actitud delincuencial de los miembros del partido orteguista, muchos CPC, en las Juntas receptoras de votos, don Daniel puede ganar no solo con el 70 sino con el 90 por ciento.
Abriendo las juntas electorales a las tres o cuatro de la madrugada para meter en las urnas boletas previamente marcadas con la casilla orteguista, cualquiera sabe que nadie será capaz de ganarle a Ortega.
Igualmente no permitiendo que los fiscales revisen las urnas antes de comenzar los sufragios a las seis de la mañana, es fácil suponer que estas fueron previamente “preñadas” como dice popularmente nuestro pueblo.
No hay duda pues, de que don Daniel puede ganar con el porcentaje de votos que quiera si no es capaz de hacer cambios profundos en el poder electoral, si no es capaz de permitir la observación electoral completa, tanto nacional como internacional, tal como se usa en los países democráticos. Pero si este gobierno tuviera la intensión de jugar limpio en unas elecciones transparentes, con el cambio de personal en el Consejo Supremo Electoral, la acreditación correcta de todos los fiscales de los partidos contendientes, la correcta entrega de cédulas a todos los ciudadanos que la requieran, la revisión minuciosa del padrón electoral y un largo etcétera de errores y trampas que hay que corregir, don Daniel no pasaría de su techo tradicional que está entre el 38 y el 42 por ciento.
A don Daniel le ganaría cualquier ciudadano humilde con méritos conocidos y con el sentido común suficiente como para poner en orden la nación.
Por mi parte, estoy absolutamente seguro de haberle ganado. Tan seguro estoy que no acepto asumir la diputación que le corresponde al candidato del segundo lugar. Yo gané el primer lugar. Yo soy el Presidente. El autor es director general de Radio Corporación.
No tengo la menor duda de que con el actual CSE, con la misma actitud delincuencial de los miembros del partido orteguista, don Daniel puede ganar no solo con el 70 sino con el 90 por ciento. Por mi parte, estoy absolutamente seguro de haberle ganado, que no acepto asumir la diputación que le corresponde al candidato del segundo lugar. Yo gané el primer lugar. Yo soy el Presidente.
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