Agencias VIDA
Generalmente el hecho de ser hijo único se considera una desventaja. Se piensa que la ausencia de hermanos supone la privación de experiencias de aprendizaje fundamentales, mientras que la atención exclusiva de los padres dice que conduce al consentimiento excesivo y a la sobreprotección.
Según tales creencias, los hijos únicos se convierten en adultos egoístas, inadaptados e infelices. Diversos estudios empíricos se han opuesto a tales creencias.
Este estudio se centra en adolescentes sin hermanos. Examina las afirmaciones de que los hijos únicos tienen una juventud menos feliz al verse sometidos demasiado pronto a la forma de pensar y al comportamiento de los adultos y que se convierten en “cerebritos” —son buenos en el colegio, pero no destacan en los deportes y no son muy populares entre los compañeros. Los datos se recopilaron a través de cuestionarios administrados a 2,511 alumnos de secundaria.
Los hijos únicos registrados en esta muestra no se mostraron menos felices ni su autoestima global resultó ser inferior. La hipótesis de “cerebritos” se confirmó solo en parte.
Se puede afirmar que los hijos únicos se sienten menos capacitados para los deportes; sin embargo, no se consideran mejores en el colegio o menos populares entre sus compañeros.