Por César Úbeda Bravo
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que será creada en Caracas y que agrupará 33 países con una población de 570 millones de habitantes, será el primer organismo regional americano sin Estados Unidos y Canadá, con el que los países miembros aspiran a consolidar su integración.
Hay Estados que están “pagando por ver” atraídos sobre todo por el peso específico que en la región tiene el petróleo venezolano.
Otros asisten para desafiar a los Estados Unidos de América argumentando que con esto se acaba la Doctrina Monroe pretendiendo liquidar a la OEA y los compromisos que los Estados parte tienen para con esa entidad, especialmente en materia de respeto a los derechos humanos, pluralismo político, democracia representativa y elecciones libres y periódicas.
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Para el exdiplomático Mauricio Díaz si la pretensión de Hugo Chávez es crear una organización paralela a la OEA para imponer su modelo de “socialismo del siglo XXI” esta comunidad será una organización non nata pues en el continente hay países que lograron su desarrollo compaginando democracia y libertad con desarrollo y que por responsabilidad no se “casarán” con esa intención.
Según Díaz, el nacimiento del Celac se supone que es la cristalización del sueño del libertador, Simón Bolívar, con su Patria Grande latinoamericana en un esfuerzo esperanzador para que en nuestro continente se fortalezcan las relaciones intraestatales, bilaterales y multilaterales encaminadas a llegar a ser una región más unida, para encarar los desafíos de un mundo cada vez más multipolar y a la vez más competitivo.
EVITAR DOCTRINA CHAVISTA
“Latinoamérica debe evitar pasar de la Doctrina Monroe a la Doctrina Chávez”, dijo Díaz en alusión a los petrodólares venezolanos, que a su juicio corrompen la democracia en el continente.
“Si los recursos petroleros venezolanos se siguen usando, como en Nicaragua, para corromper la democracia e imponer modelos políticos del pasado, la Celac no pasará de ser una quimera. Dependiendo del modelo político que acompañe esa comunidad, será o no será”, consideró Díaz.
Finalmente consideró que si se trata de crear una comunidad de intereses económicos, comerciales, tecnológicos, educativos, culturales, podría avanzar hasta consolidarse como una región unificada en derredor del mercado y la competencia internacional, en beneficio de los millones de habitantes de nuestro continente.
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