A veces pensamos que nuestros políticos —o mejor dicho, politiqueros— no pueden sorprendernos más, y entonces salen con algo que sobrepasa nuestro nivel de asombro.
Veamos la tragicomedia protagonizada por el coronel en retiro, Víctor Boitano, hasta hace poco un crítico como pocos del régimen orteguista. Este durante años fue un hombre que le dijo a Daniel Ortega y al orteguismo todo lo que se le ocurrió. Les dijo muchas verdades, pero en algunos casos, para mi gusto, les acusó exageradamente de algunas cosas.
El punto es que de pronto al hombre lo detienen a raíz de una denuncia hecha en los medios, le inician un proceso por un delito diferente, lo mantienen varias semanas en la cárcel y luego sale, como diría don Enrique Bolaños, “sedita”. Hablando maravillas del compañero comandante pueblo presidente Daniel y acusando a la Alianza PLI y a la embajada de Estados Unidos de un supuesto plan de desestabilización contra el régimen. Claro que no podía faltar “la Embajada”, siempre presente en toda trama que nace en las mentes del orteguismo.
El señor Boitano puede decir lo que se le ocurra, sobre todo después de haber pasado varias semanas detenido. El repentino “cambio” en la opinión de Boitano sobre Ortega es hasta cierto punto comprensible, pero nadie en su sano juicio lo tomaría como base para iniciar una investigación.
Artículo 177, Ley Electoral
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Sin embargo, nos encontramos con el dislate que el señor fiscal electoral Armando Juárez —quien a la vez es el secretario general de la Fiscalía— y quien no esconde su fanatismo por Daniel Ortega, de pronto decide que hay que darle curso a las “gravísima acusaciones” de Boitano. Lo cita a la Fiscalía y el coronel en retiro se presenta con las “pruebas” de la conspiración: tarjetas de presentación. Yo creo que solo los caramelos en una piñata se reparte en manera más profusa que las tarjetas de presentación, que para eso son, para dárselas a cualquiera.
Pero hay que aprovechar el supuesto celo con que el señor fiscal electoral quiere, ahora, desempeñar su trabajo porque sí hay delitos electorales graves que podrían tener consecuencias históricas y las pruebas de dichos delitos están a la vista y paciencia de todos.
Tal vez no tengan los jugosos detalles de un relato al estilo de John Le Carré como pretende presentar Boitano —autor por cierto de muchos libros aunque no de la calidad del escritor británico.
Me estoy refiriendo a delitos electorales como el descrito en el artículo 175 de la Ley Electoral, que dice: “será sancionado con arresto inconmutable de uno a dos años: inciso 8, el que usare bienes propiedad del Estado para fines de propaganda política”.
Todos hemos visto los innumerables ejemplos de este delito electoral por parte del partido de gobierno. La propaganda ha estado presente durante los últimos cinco años en escuelas, hospitales y edificios públicos de toda clase. Esa presencia se intensificó durante la campaña.
Al ahora “sagaz fiscal” se le dijo y se le presentaron pruebas, esas sí, pruebas de verdad, pero no hizo nada. Lo cual no es de asombrarse.
Pero lo interesante no es el delito en sí —que todos sabemos que se ha cometido y se sigue cometiendo a vista y paciencia de las autoridades—, lo interesante es que si el fiscal Juárez está tan deseoso de hacer cumplir la Ley Electoral debería entonces aplicar el artículo 177 de la misma que dice “Si los delitos (electorales)… fueren cometidos por candidatos inscritos, se les cancelará su inscripción como tales y serán inhabilitados para ejercer cargos públicos de uno a tres años. Si la comprobación de los delitos se diera cuando ya los candidatos estuvieren electos, no podrán ejercer el cargo para el que fueron electos”.
Ahí lo tiene señor fiscal electoral, servido en bandeja de plata para que se luzca ante el mundo. No hay duda que el primer responsable de la propaganda del candidato Ortega en bienes propiedad del Estado es él mismo, quien era candidato y presidente a la vez. ¿Por qué no inicia un proceso en este caso que está “chiche” y apegado a la Ley y deja de perder el tiempo con “acusaciones” cuyas pruebas son simples tarjetas de presentación?
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