Por Eduardo Enríquez
Llegó a Managua en septiembre, unas pocas semanas antes de las elecciones generales cuyos resultados la oposición no reconoce y cuyo proceso fue fuertemente criticado por la Misión de Acompañamiento de la Unión Europea. El embajador de Francia, Antoine Joly, ha seguido el proceso con atención y ayer comentó a LA PRENSA sus impresiones sobre los comicios.
El informe preliminar de la Misión de Acompañamiento de la Unión Europea para las elecciones de noviembre dice que fueron poco transparentes y la actuación del CSE no fue imparcial. Hay varias recomendaciones que se están preparando. ¿Qué tipo de medidas esperaría Francia se tomen antes de las elecciones municipales de 2012?
Las observaciones de las misiones electorales son serias y sin equívoco sobre las debilidades del sistema electoral. Estas merecen, en efecto, una respuesta fuerte de parte del nuevo poder: tres puntos me parecen importantes de garantizar: el pluralismo real en las Juntas Receptoras de Votos, un Consejo Supremo Electoral por encima de los partidos y la transparencia en los resultados junta por junta.
Otras misiones de la Unión Europea han hecho recomendaciones en 2001 y 2006 pero la misma UE admite que no se ha avanzado en ese sentido.
Un poder fuerte y justo es un poder que no tiene miedo del resultado de elecciones transparentes. El poder es indiscutiblemente más fuerte hoy que en 2001 y en 2006. Adoptar una ley electoral más justa es un gran reto que Nicaragua debe resolver en consenso y sin tardar, pues las elecciones de 2012 son una oportunidad que la democracia en Nicaragua no debe perder.
Una de las mayores irregularidades fue el controversial “fallo” que declaró inaplicable la inhibición constitucional para la reelección, violentando incluso el artículo 182 de la Constitución, ¿cómo evalúan estas irregularidades?
El papel de los Estados extranjeros no es ciertamente el de ser un Tribunal Constitucional suplementario. La regla de no reelección es una regla frecuente en América Latina. La alternancia es la respiración de una democracia: la mejor regla es aquella que dictan los resultados de elecciones libres y transparentes. Tratándose de los problemas del proceso electoral antes del día de las elecciones, Francia aprueba totalmente las primeras conclusiones de la misión electoral de la Unión Europea, en particular aquellas que conciernen a las dificultades encontradas por ciertas personas para poder recuperar sus cédulas.
Opositores y miembros de la sociedad civil consideran que el presidente Daniel Ortega está consolidando una dictadura y que el apoyo que le dan a Nicaragua organismos como el Banco Mundial y el FMI le ayudan indirectamente. ¿Usted qué opina?
He viajado mucho por el mundo, en África, en Asia, en América, en Europa, y he constatado que cada país tiene sus propios procesos históricos y que no le compete a ningún país dar lecciones. Por otra parte, cómo creer a aquellos que dicen que todo es negro y a quienes dicen que todo es blanco. En cambio, Francia es muy apegada a los valores que conquistó con su propia revolución y su propia evolución democrática, valores que nosotros deseamos compartir con Nicaragua: el respeto del pluralismo, el respeto de los derechos humanos. Francia condenará todo ataque a estos derechos y aportará todo su apoyo a quienes los defienden.
La ayuda internacional de organismos como el Banco Mundial o el FMI es, para comenzar, una ayuda al desarrollo, dirigida al pueblo nicaragüense, y hay que alegrarse de todo lo que puede mejorar la salud, luchar contra la pobreza, aumentar la calidad de la educación. ¡Qué mejor arma para la democracia que un pueblo educado!
¿Se puede esperar de Francia y de la UE una actitud más firme en lo que respecta al condicionamiento de la ayuda a Nicaragua a que se cumpla con los principios democráticos?
Ya en 2008 la Unión Europea había tenido en consideración las condiciones en las que transcurrieron las elecciones municipales. Y la Unión Europea, al igual que Francia, que es uno de los principales contribuyentes de esta ayuda, definirá los términos de esta en concordancia con las respuestas que serán dadas a las preguntas expuestas por la observación electoral.
Mañana organismos de la sociedad civil y la Alianza PLI han convocado a una marcha en contra del fraude, por otra parte la Juventud Sandinista está convocando a una “contramarcha”. ¿Qué comentarios le merecen?
La campaña electoral y el día de la elección pasaron globalmente en calma y es importante que cada uno pueda expresarse bajo el mismo clima después de la elección. El derecho de manifestar en calma por el cual han luchado generaciones de nicaragüenses debería ser respetado. Cuanto más fuerte es el poder mayor es su deber de hacerlo respetar velando por la seguridad de los nicaragüenses que expresan así su opinión. He leído declaraciones del responsable legal del Frente Sandinista que rechaza esta idea de marcha de su partido este sábado; esta declaración me ha parecido sabia: Managua es suficientemente vasta y el calendario suficientemente grande para evitar una situación de conflicto potencialmente peligrosa en la cual nadie saldría ganando.
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