Alejandro Serrano Caldera

Debate sobre la democracia

Con motivo del cincuenta aniversario de la autonomía de la Universidad de Hidalgo, esta prestigiosa institución de educación superior convocó a un foro internacional sobre “Democracia y Desarrollo Humano Sustentable”, en el que intelectuales y políticos de diferentes países de América Latina expusieron y debatieron sobre el tema, desde los puntos de vista de la educación, la economía y el desarrollo social.

En el encuentro estuvieron presentes expositores provenientes de Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Colombia, México, Nicaragua, entre otros, quienes tuvieron a su cargo el desarrollo del tema desde diferentes ópticas conceptuales y a partir de las propias experiencias nacionales.

Antes de la iniciación oficial del evento en la Universidad de Hidalgo, tuve el agrado de participar en la ciudad de México en el programa de televisión de debate político a cargo del conocido dirigente Porfirio Muñoz Ledo, en compañía de otros dos conferencistas en el foro, Antanas Mockus, candidato a la Presidencia de Colombia para la que fue electo el actual presidente Juan Manuel Santos y Marco Enríquez Ominami, candidato a la Presidencia de Chile en las pasadas elecciones, en las que se eligió al presidente Sebastián Piñera.

Horas más tarde, en la ciudad de Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, me correspondió participar en el primer ciclo de exposiciones, junto con los doctores Antanas Mockus, de Colombia y Manuel Ulloa, de México.

Tanto en el programa filmado para la televisión, como en el evento de la Universidad, el tema de la democracia fue enriquecido desde las diferentes perspectivas de los conferencistas y de los participantes del público que colmó el auditorio principal.

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  • Un tema sobre el que se insistió con preocupación es el del quiebre entre las instituciones y la realidad, el que debe superarse procurando se cumpla con el doble imperativo en virtud del cual la realidad política, económica y social, se encauce en el sistema jurídico e institucional, a la vez que este sea expresión y fruto de esa realidad.

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Numerosos problemas, la mayoría de ellos comunes a los diferentes países de América Latina, fueron expuestos y debatidos, tales como la democracia y los partidos políticos; el papel de los medios de comunicación; el problema de la pobreza; el nuevo concepto de desarrollo; la necesidad de la unidad en la diversidad, mencionado entre otros por Diego Cánepa, secretario de la Presidencia de la República de Uruguay; la separación entre el ejercicio del poder y el marco legal e institucional; la redefinición de las funciones del Estado en el marco institucional y democrático; el desarrollo en libertad; la necesidad de fortalecer el debate y estimular una participación cada vez más activa y consciente de los partidos políticos y la ciudadanía; la suscripción popular; la necesidad de fortalecer en el sistema educativo formal y en la educación informal, una verdadera educación para la democracia; la crisis de los paradigmas, fueron, entre otros, temas abordados en las discusiones.

Aunque no se pretendía producir ningún tipo de declaración, sino enriquecer el tema a través de un debate abierto, pienso que hay algunos puntos que de forma explícita o implícita, constituyeron ejes fundamentales de las exposiciones y debates que alrededor de ellos se suscitaron.

Desde mi propia percepción, creo que había un énfasis alrededor del ejercicio de la ciudadanía, pues la democracia es posible si existe como voluntad colectiva y llega hasta donde esa voluntad la impulsa.

Un tema sobre el que se insistió con preocupación es el del quiebre entre las instituciones y la realidad, el que debe superarse procurando se cumpla con el doble imperativo en virtud del cual la realidad política, económica y social, se encauce en el sistema jurídico e institucional, a la vez que este sea expresión y fruto de esa realidad. Para que esa interacción funcione adecuadamente, se requiere de una ética política que no permita transformar su verdadero sentido en un pretexto para encubrir el autoritarismo y la dictadura, revestidos de la demagogia y el populismo.

El poder y la soberanía residen en el pueblo, pero se ejercen de acuerdo a lo que la Constitución y las leyes establecen. La Constitución es el contrato social, la expresión de patria y de Estado-nación.

El respeto a la Constitución y el respeto a la justicia social, no son incompatibles; por el contrario, son necesariamente complementarios. Legalidad y legitimidad; democracia representativa y democracia participativa; partidos políticos y ciudadanía; Estado de Derecho y participación; libertad y justicia social, son realidades inseparables.

No debe tolerarse la injusticia ni la marginalidad social. Debe haber políticas de Estado para combatirlas y superarlas. Debe propiciarse una renovación de liderazgos en los partidos políticos, el Estado y el Gobierno, lo que exige una presencia creciente de la juventud y un proceso de creación, fortalecimiento y ampliación de la clase media, verdadero soporte de cualquier proyecto democrático.

En medio de un complejo de situaciones, dos hechos negativos resaltan en la realidad y en el horizonte de América Latina: la insensibilidad social de las clases tradicionalmente dominantes en el ejercicio del poder, y el populismo demagógico que manipula la idea de “pueblo” para esconder detrás de ella, las verdaderas intenciones de perpetuidad de los caudillos y autócratas. Frente a ellos, están las ideas, las prácticas, la voluntad y la esperanza de los pueblos de América Latina en construir una verdadera democracia.

Pensamos que este ha sido un evento de gran riqueza conceptual y de experiencias diversas, y aunque no bastan solo las ideas para transformar la realidad, es cierto también que sin ellas no se darán los cambios que se necesitan y que constituyen el anhelo de nuestros pueblos.

Felicitamos una vez más a la Universidad de Hidalgo en la persona de su Rector don Humberto Augusto Veras Godoy, autoridades, profesores y estudiantes, por la conmemoración del cincuenta aniversario de su autonomía, y por haber propiciado este encuentro para el debate de las ideas sobre la democracia y el desarrollo sustentable en América Latina.  

Jurista y filósofo y escritor nicaragüense

COMENTARIOS

  1. fernando
    Hace 15 años

    Dejemos de ser tan dogmáticos con respecto a eso de los formalismos; toda la estructura de poder existente en Nicaragua no fue puesta allí por Dios. El pueblo tiene el derecho de diseñarse otra que le sirva más. Lo mismo vá con la Constitución. Cualquiera diría que uno de los 10 mandamientos condena el ataque al sistema de cosas existentes. Por mi parte, si el pueblo quiere insrtaurar una monarquía en Nicaragua, yo sería el primero en apoyarla, aunque llore toda la oposición desplazada

  2. fernando
    Hace 15 años

    Yo no veo nada malo en la perpetuidad de los caudillos; más importante que el tipo de gobierno que se tiene en un país es la funcionalidad de ese país. En Europa, nadie se cuestiona si este presidente tiene uno ó dos períodos más en el poder, lo que cuenta es si el pueblo lo elige para continuar o no. Lo más importante es que el país salga adelante y el pueblo (en su mayoría) lo elija. Quien está protestando en Nicaragua no es el pueblo, sino los candidatos fracasados que nadie quiere.

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