CREDIBILIDAD ACEPTADA
El coronel en retiro Víctor Boitano acusó al presidente Daniel Ortega de tener vínculos con el narcotráfico en varias entrevistas que dio en Miami, Estados Unidos. También lo acusó en otro momento de haber dirigido los crímenes de “lesa humanidad” que se produjeron en el operativo conocido como “Navidad Roja” en la década de los ochenta. Más recientemente, según su propia esposa, se disponía a denunciar una supuesta venta del tendido electoral de ALN al Frente Sandinista, cuando fue apresado. Ninguna de estas acusaciones le movieron un pelo del bigote al fiscal Armando Juárez. Ni al Gobierno ni a ninguna otra autoridad. Pero, ahora viene el mismo Boitano y dice que hay un plan de desestabilización contra el Gobierno, y al fiscal Juárez le parece “gravísimo” y hasta lo llamará a declarar y el gobierno ¡lo presenta como prueba!, en la OEA para demostrar un supuesto complot del imperialismo norteamericano. Y ya no es el “loco Boitano” en los medios de comunicación oficialistas, sino el “coronel en retiro Víctor Boitano Coleman”. Cambia. Todo cambia.
PAQUETE COMPLETO
Viene entonces la pregunta: ¿si al final y repentinamente el Gobierno, la Fiscalía y los medios oficialistas decidieron otorgarle credibilidad a las acusaciones del señor Boitano, quiere decir que también tomarán como ciertas las acusaciones anteriores? ¿O solo estas últimas son ciertas, tanto como para llevarlas a un foro internacional, y no las otras que son un montón y bastantes más graves? Es que si le compran una tienen que coger el paquete entero, y ese es el enredo en que se han metido.
PRESO POLÍTICO
Tal como lo dije en una columna anterior, el coronel Boitano es un prisionero político. Independientemente que le demos crédito o no a sus copiosas acusaciones, él está detenido porque “alguien” consideró peligroso o inoportuno lo que dice. Y si el extraño giro que ha dado ahora es una artimaña para conseguir piedad de sus captores, podrá eso quitarle gallardía como persona, pero no la naturaleza política de su detención.
CUANDO VINIERON POR MÍ
Ahora viene el Cosep a decir que le preocupa la concentración de poder del Frente Sandinista, si todo este tiempo, mientras eran otros los que sufrían el gas, el Cosep miraba todo perfecto. Esto me recuerda aquel bello poema del alemán Martin Niemöller: “Cuando los nazis vinieron por los comunistas / me quedé callado; / yo no era comunista. / Cuando encerraron a los socialdemócratas / permanecí en silencio; / yo no era socialdemócrata. / Cuando llegaron por los sindicalistas / no dije nada; / yo no era sindicalista. / Cuando vinieron por los judíos / no pronuncié palabra; / yo no era judío. / Cuando vinieron por mí / no quedaba nadie para decir algo”.
CRIMEN
A 18 días después de las elecciones el CSE no ha podido colocar los resultado junta por junta. La mejor forma de callarnos la boca a todos los que dentro y fuera de Nicaragua no creemos que hubo una elección, sino una adjudicación de votos, sería publicando los resultados, junta por junta, tal como dice la ley, y si fuese posible mostrando las actas de donde salieron esos números. Pero no lo hace ni lo hará, y todos entendemos que no es porque no quiera, sino porque no puede. Y esa es la prueba de su crimen.
ASUNTO DE DISEÑO
El gran problema del CSE es que de un tiempo acá, su diseño cambió. Ya no está diseñado para contar votos, sino para robar elecciones. Por eso debe ser renovado de raíz. Mientras esté tal cuál está no hay posibilidades de elecciones en Nicaragua.
SIEMBRA VIENTOS
La masacre a una familia campesina en El Carrizo, San José de Cusmapa, se alza como una advertencia para toda Nicaragua. Una comunidad pobre, dividida, con un trato desigual según sus simpatías políticas, rivalidades partidarias enconadas, del insulto a los puños, de los puños a la pedrada, de la pedrada a los balazos, de los balazos a los muertos… Si se siembran vientos se cosechan tempestades. Esa es la lección.