Las manchas en la piel están íntimamente ligadas a la excesiva exposición al sol. Se vuelven un problema antiestético, traducido en envejecimiento.
A criterio de la dermatóloga
Erendira Rizo, directora de la Unidad Dermoestética Láser y Spa del Hospital Privado Salud Integral, existen dos tipos de manchas: la queratosis actínica y el melasma.
La primera es provocada por largos períodos a la exposición al sol y son conocidas como manchas de la vejez o flores de sepulcro. “Antes se creía que salían por la edad. Hoy la experiencia clínica nos dice que personas de 35 años presentan estas manchas”, asegura la especialista.
La queratosis actínica tiene dos etapas. En la primera la mancha se presenta plana, y en la segunda un poco abultada. “Lo que sucede es que las células se comienzan a alterar y se forman costras. Se consideran pre malignas y se tienen que quitar, porque pueden llegar a degenerarse en un cáncer de piel”.
Cualquier persona puede padecer de queratosis, pero son más propensas las personas de piel blanca. Su tratamiento, cuando la lesión es un bulto, consiste en destruirla con nitrógeno líquido o bien electrocauterizándola. Si la lesión está plana o a nivel de mancha, se puede tratar con tecnología avanzada que las desaparece y controla.
“Lo ideal es realizar tratamiento con Luz Intensa Pulsada (IPL, por sus siglas en inglés). Cuando se pone la lámpara sobre la piel quema la lesión y la desvanece”.
El otro tipo de manchas es conocida como melasma, llamada también como manchas del embarazo. “Estas aparecen cuando la persona tiende a tener una predisposición genética, que con la ayuda del sol estimula los melanocitos, que son células que dan el color. También hay otros factores desencadenantes, como los embarazos, el uso de anticonceptivos y las tetraciclinas”.
El melasma aparece en las zonas más expuestas como el rostro, escote y los brazos. Puede afectar a cualquier persona, pero las mujeres jóvenes con tonos de piel canela y de ascendencia asiática son quienes están en mayor riesgo. “Una vez que las manchas aparecen, la enfermedad solo se controla. No se cura, porque siempre se está expuesta al sol y cada vez que se está en contacto con la luz ultravioleta se reactivan las manchas”, asegura la dermatóloga.
Protege tu piel lo más que puedas del sol. Usa sombrilla, sombreros o gorras.
Usa siempre protector solar y por las noches cremas con acción despigmentante.
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