Si antes era difícil pronosticar las lluvias, ahora lo es más, dada la influencia del cambio climático.
Basta observar lo que ocurrió este año. La lluvia inició con diez días de retraso. El primer subperíodo también se retrasó en salir, lo que provocó que la época de la canícula, un tiempo seco en medio de las precipitaciones, entrara y saliera tarde.
Las lluvias debieron culminar el 31 de octubre, pero se prolongaron una semana. Ahora el Ineter no sabe si se mantendrán.
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