Roberto Mora y William Aragón
Es indescriptible la tragedia que vive la familia Torres a raíz de la muerte de tres de sus miembros, abatidos a tiros por policías y dirigentes del Frente Sandinista.
“Yo estaba con la suegra mía, cuando oíamos los balazos, ay nomacito tocaron la puerta y venía arrastrado el primer hijo de ella (Elmer) y se acostó en la cama, después tocaron la puerta y venía don Mercedes, pero (a) él solo lo acostaron en la cama y agonizó, ay nomacito cerré la puerta y traían al marido mío y no resistí porque traía las tripas afuera y me hinqué y le pedí que no nos dejara, que lo hiciera por su hijo”, relató llorando la joven Eveling del Socorro Rodríguez, quien sostenía entre sus brazos a un niño menor de un año que procreó con Josué Sael, el menor de las víctimas.
Junto a su esposo murieron don Mercedes Torres y Elmer Torres, quien dejó en la orfandad a nueve niños. Él era el sostén de su numerosa prole.
Otros dos jóvenes hijos de don Mercedes resultaron heridos y se encuentran aislados en el hospital de Somoto. Uno de ellos procreó cinco niños que lo esperan en su casa, donde fueron velados los tres cuerpos de quienes, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, sufrieron una ejecución sumaria.
Muchos de los promotores de derechos humanos que lograron verificar esta situación no pudieron contener las lágrimas por la tragedia que envuelve a esta familia .
La señora Irenea Mejía Cruz, esposa de don Mercedes y madre de los jóvenes fallecidos y heridos, dijo sentir terror porque como si fuera poco, las turbas prometieron que volverían por más.
ÉXODO DE SANDINISTAS
Mientras un equipo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos se dirigía hacia El Carrizal, en el camino se pudo observar un éxodo de gente que huía desesperada rumbo al casco urbano de Cusmapa.
Una de estas personas relató que en las casas sandinistas destruyeron los paneles solares y que un grupo de estos simpatizantes fue agredido por los liberales, por lo que la Policía llegó a traer a los supuestos agresores.
Sin embargo pobladores de El Carrizal negaron que estén amenazando a estas personas y aseguraron que su propia conciencia los ahuyenta porque el martes pasado como buenos CPC iban indicando a los agresores adonde estaban sus casas.
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